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jueves, 7 de junio de 2012

Tristenta

Tristenta, así es como me siento hoy. Triste por un lado, pero por otro contenta.

Triste porque se acaban las vacaciones de Vero y en unas horas se cogerá un vuelo de regreso a Madrid. Han sido tres semanas de risas, sustos, regateos, kilómetros y miles de fotos que pronto os enseñaremos.

Contenta porque llega el relevo ;-). No sé si para suerte o desgracia de mis padres, ya no tendrán a un solo hijo viajando, sino que ahora tendrán a dos. Mí hermano pequeño, Paco, acaba de aterrizar en Hanoi para acompañarme en este viaje de manera indefinida.

Que tengas muy buen viaje, Vero! Se te echará de menos :'(
Bienvenido, Paco! Estoy encantada de poder compartir las próximas semanas contigo XD

On the road (by Vero)

Pasando las últimas horas del viaje en la carretera. Un trayecto de unas 28 horas que inevitablemente dan tiempo para pensar y hacer balance, en mí caso, de mis 3 semanas de vacaciones, en el de Lara, aquí somnolienta a mí lado, de su comienzo de aventura.

Han sido unos días absolutamente geniales, con Lara, perfecta compañera de largos trayectos de autobús, de negociaciones vietnamitas, de la vida perroflautera, enriquecida con algún que otro momento sibarita, y cómo no, de cervezas (con la Beer Lao a la cabeza)

Ha habido autobús, barco, tuk-tuk, bici,minivan, crucero, moto... montañas, ríos, ciudades... lluvias y sol... cucarachas y mosquitos...

He disfrutado cada plato de está deliciosa comida, con curso de cocina incluido, he cumplido años en Laos, conocido a gente alucinante, visto paisajes impresionantes, convivido entre tribus de las montañas, me he bañado en la Bahía de Halong, caminado entre terrazas de arrozales, y conocido a monjes budistas...  En fin, que a pesar de que el tiempo ha volado, ahora, repasando las fotos me reencuentro con cada una de estas experiencias que se quedarán conmigo.

Me ha encantado empezar está vuelta al mundo contigo,  te voy a echar de menos y estoy segura de que saborearás cada momento como lo has venido haciendo hasta ahora.
Sabaidee!!

Últimos días en Laos

En un principio, queríamos haber regresado a Hanoi en un viaje de varias etapas a través de una de las fronteras más al norte del país. Pero al final decidimos permanecer algún día más en Luang Prabang y hacer la vuelta en un sleeping bus de 24h de trayecto, para aprovechar más el tiempo visitando lugares. 

Ya habíamos hecho las típicas excursioncillas por la zona, pero aún quedaban cosas intersantes por hacer:

- Alquilar unas bicis para explorar a fondo los suburbios de la ciudad. Se pueden descubrir lugares muy interesantes así.

- Darnos un Lao massage. No sabíamos muy bien qué esperar, y nos sorprendió un poco la "violencia" del masaje (algunas partes eran a puño cerrado y golpeando con saña!), pero cuando salimos, la verdad es que te quedas muy relajadito.

- Profundizar un poco acerca del budismo. Nuestro amigo de CouchSurfing había sido monje durante 4 años, así que le acribillamos a preguntas. Ahora lleva una pequena librería por el centro y nos regaló unos libritos sobre el budismo. Es muy probable que algún día escriba un post sobre este tema.


- Presenciar la ofrenda a los monjes budistas. Todas las mañanas a eso de las 5-5:30, todos los monjes salen de sus templos y recorren en fila las principales calles de la ciudad. La gente de allí, entonces les entregan su ofrenda de comida (que es la principal fuente de subsistencia de los monjes). Este ritual es muy antiguo, pero por lo que parece, cada vez más se ve corrompido por los turistas que no respetan el desarrollo normal de las ofrendas.

- Y por supuesto, salir de fiesta con los locales. Qué mejor manera de "impregnarte" de la cultura! De no ser así, nunca habríamos probado la cerveza con hielo (sí, ya sé qué estaréis pensando, pero allá donde fueres...) ni la piel de búfalo :-)

lunes, 4 de junio de 2012

Feliz cumpleaños, Verónica!

Hoy es un día muy especial! Aquí, mi primera acompañante del viaje cumple hoy veinti...-doce años! ;-)
Para celebrarlo hemos decidido darnos unos caprichitos, ya que además, a Vero solo le quedan 4 días más de vacaciones y ya mismo se vuelve a España.

Para comenzar el día, nos hemos apuntado a una clase de cocina laosiana. A primera hora te llevan al mercado y te van enseñando y explicando los ingredientes típicos de este tipo de cocina. La verdad es que tienen un montón de cosas que nosotros no usamos y que son en su mayoría irreconocibles si no te los explican antes. Tras la visita al mercado, volvimos a la escuela de cocina, desayunamos y nos dividimos en parejas. Además nos repartieron a cada uno un librito con todas las recetas que cocinaríamos, algunas extra y una explicación sobre la comida de laos y sus ingredientes. Incluso te indican cómo reemplazar algunos productos en caso de no encontrarlos en tu país.

Comenzamos la clase con una demostración por parte de los profesores sobre la elaboración de dos platos. Tras la demostración, cada pareja se iba a su puesto y reproducía lo aprendido. Una vez terminado, todos a la mesa y a comer lo preparado!

Vero con una de sus creaciones culinarias :)

Después de comer, continuamos con la demostración de cinco platos más. A continuación los degustábamos todos y cada pareja elegía tres de los cinco platos para preparalos y después cenarlos.
La clase ha sido absolutamente genial! Y hemos comido de maravilla! Ya veréis cuando volvamos a España! :-)

Terminada la clase, vuelta a casa, duchita refrescante (si aquí ya de por sí hace un calor horrible, imaginaos entre fogones!) y a por el segundo capricho del día... En principio teníamos planeado ir a darnos un 'lao massage' pero al final lo postpusimos para el día siguiente y en su lugar quedamos con un chico de Luang Prabang al que contactamos en couchsurfing para que nos contase cosillas de la ciudad y del país.

Ahora mismo estamos las dos aqui tiradas en las tumbonas de un garito chill out con vistas al río y brindando con una beerlao de 640 ml cada una. Aaaaayyyy! Esto es vida y lo demás son tonterías!

Feliz cumpleaños Verónica y que cumplas muchos más! XD

domingo, 3 de junio de 2012

Luang Prabang, una ciudad con encanto

Como os decía ayer, Luang Prabang nos cautivó nada más llegar. Parece una ciudad de cuento, con callejuelas estrechas de adoquines y farolillos de papel reciclado. Vale, llena de rubios; pero mola.
Merece la pena invertir un día en patearselo de arriba a abajo (o alquilar una bici por 1 eurillo el día entero) para no perderse ni un solo detalle: los templos, los mercados, los locales de artesanía, etc. Tanto de día como de noche se puede encontrar movimiento en algún rincón de la cuidad animada.


La oferta turística es además inmensa. Toda la ciudad está plagada de pequeñas agencias de viaje que ofrecen infinidad de excursiones de la duración que uno desee. Una de las más populares incluye una rutilla en elefante, pero nosotras nos decantamos más por mantener los pies en la tierra, y sobre todo en el agua ;-)

Saliendo tempranito del embarcadero en el río Mekong, empleamos una mañana en remontar el río durante algo más de una hora en barco para visitar las famosas cuevas de Pak Ou. Estas cuevas están plagadas de estatuillas de Budha de todo los tamaños imaginables y la verdad es que impresiona verlos ahi todos juntitos.

A mitad de camino entre Luang Prabang y las cuevas, el barco hace una parada en un pequeño pueblo llamado Ban Xang Hai, famoso por destilar whisky del arroz. Ni que decir falta que te dejan probarlo y es dificil salir de allí sin comprar al menos una botellita.

Por la tarde ese mismo día visitamos las cascadas de Kuang Si, todo un paraíso para huir del infernal calor. Además de ser precioso para disfrutar de las vistas, te puedes bañar, así que para allá que fuimos con nuestra mochila de domingueras ;-).

puente de acceso a Xam Khong

Otro lugar que visitamos, totalmente por casualidad, fue el pueblecito de Xam Khong, al que se accedía cruzando un puente de bambú cochambroso sobre el río Nam Khan. Se trata este de un pueblo tradicional textil en el que se puede ver a las mujeres tejiendo en sus telares o tiñendo papel para hacer distintas obras de artesanía.
Lao nuddel soup
Pero esto no es lo único que se puede hacer en Luang Prabang. Lo mejor lo reservamos para el final. Los gallos ya llevan horas cantando, así que nos ponemos en marcha que hoy además tenemos algo que celebrar! Continuará...

Nong Khiaw

Hola de nuevo y disculpad el abandono! La vida en Laos nos tiene tan absorbidas que cuando llega la noche, caemos rendidas sin poder escribir ni una sola palabra ;-)

Hace ya varios días que abandonamos Sam Neua, rumbo a Luang Prabang. A mitad de camino, hicimos noche en un pueblecito junto al río, llamado Nong Khiaw. Por tan solo 3 eurillos por barba nos dejaron un bungalow a la orilla del río, con sus camitas, sus mosquiteras, su baño privado, su terracita y hasta una hamaca! El pueblo en sí era una monada, con todas las guesthouses y locales decorados de una manera muy pintoresca.


Lo tenían totalmente adaptado al turismo occidental pero sin lujos excesivos. Además ofrecían trekkings a cascadas y cuevas que nos hubiese encantado hacer, pero queríamos llegar a Luang Prabang al día siguiente y las vacaciones de Verónica ya no nos permitían mucho margen de maniobra en cuanto a fechas.

El motivo de hacer noche en Nong Khiaw era el de poder coger un barquito allí, que tras 6 horas de viaje por el río, nos dejase en Luang Prabang. Pero una vez más, la "temporada baja" nos la jugó, ya que por falta de gente suspendieron el único servicio diario por vía acuática.

Así que tuvimos que coger un minibus, con avería a mitad de camino incluída. Jeje, ya empezamos a acostumbrarnos a los incidentes por carretera!

Mientras nuestro señor conductor se metía literalmente debajo del bus a reparar la avería, nosotras tuvimos entretenimiento para la espera. Allí estuvimos, jugando con un pajarito que no podía volar y que unos niños le vendieron a un laosiano que viajaba en nuestro autobús. Éste resultó ser un guía turístico de profesión y fue contándonos historias durante todo el camino.


Al fin llegamos a Luang Prabang, y qué puedo contaros de esta ciudad? Es un Nong Khiaw elevado a la enésima potencia, pero eso mejor os lo cuento mañana :-)

miércoles, 30 de mayo de 2012

Primeros días en Laos: Sam Neua y Vieng Xai

Pues aquí andamos por Laos y estamos encantadas de la vida!

Llevamos un par de días en Sam Neua donde la gente es de lo más amigable y agradable que nos hemos encontrado hasta ahora. El ambiente del pueblo también se respira diferente, es más relajado y de buen rollo. Al menos aquí no tenemos la sensación constante de que nos intenten timar como contaba el otro día de Vietnam.

Finales de Mayo todavía es temporada baja y será por eso que no nos hemos cruzado a casi ningún occidental en el tiempo que llevamos aquí. Eso tiene sus ventajas. La gente se para por la calle para hablar contigo y se desviven en amabilidades. Pero también tiene sus inconvenientes, como lo que nos hemos encontrado hoy...

A tan solo 28 km de Sam Neua, se encuentra el pueblito de Vieng Xai. Esa zona es muy conocida por sus cuevas, donde vivieron miles de laosianos durante los años que duró la guerra por su independencia.

¿Sabíais que Laos es el país más bombardeado de la tierra? Las estadísticas cuentan que durante los 9 años de guerra se lanzaron una media de 2 millones de bombas al día, de las que el 30% no llegaron a explotar. Eso quiere decir que aún quedan bombas por todo el territorio causando accidentes, que se calcula tardarán unos 20 años en retirarse.


La visita a las cuevas es interesantísima y los paisajes de alrededor, impresionantes. El problema es que para llegar ahí desde Sam Neua solo hay unos pocos autobuses al día, pero si no hay suficientes pasajeros, se cancelan. A la ida no tuvimos ningún problema, pero para volver, ya fue otro cantar!

El mismo taquillero del centro de visitantes ya nos advirtió que podría darse el caso de que el último bus, programado a las 13:30, no saliera. En ese caso, tendríamos que esperar hasta el día siguiente para volver a Sam Neua o intentar hacer autostop. 'Does it work?' pregunto Verónica con excepticismo. Y obtuvimos un leve movimiento de cabeza afirmativo por su parte. Crucemos los dedos para que haya bus...

Pero la suerte esta vez no nos acompañó. Creo que debíamos de ser las únicas turistas visitando las cuevas hoy, así que la estación de autobuses también estaba vacía.
Total que a las 14:15, ya cansadas de esperar a ver si aparecía algún autobús (los retrasos son habituales, así que no perdimos la esperanza inmediatamente), nos encaminamos a la carretera principal. De camino encontramos un trozo de cartón que aprovechamos para rotular el nombre de nuestro destino. Alcanzamos la carretera y echamos a andar. Mojón indicando 28 km a Sam Neua. Dos km más tarde, sólo habían pasado tres motos y dos coches, pero ninguno nos paró. En su lugar nos sonrieron y saludaron con la mano. Menos mal que el sol no aprieta como ayer... Mira, otro coche se acerca... BINGO!!

Si es que esta gente es genial! Nos recogieron y nos acercaron a Sam Neua sin problema. Nos encanta este país! Esperemos que los próximos destinos sean tan geniales como este :-)