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miércoles, 29 de agosto de 2012

La reserva natural de Jiuzhaigou, un auténtico regalo para los sentidos.

Ya nos habían avisado de que este parque natural era muy muy chulo, pero aún hoy, cuando miro las cientos de fotos de aquel día, ¡no dejo de sorprenderme con la belleza de aquel lugar!

Ese día madrugamos más que de costumbre. Nos levantamos a las 6:00 h para poder estar puntuales como un clavo a las siete en punto comprando las entradas y empezando a explorar el parque. El día anterior había estado lloviendo sin parar, pero tuvimos suerte y aunque se levantó nublado, estaba seco. Caminamos desde la entrada, prácticamente sólos durante 2 h, siguiendo el río por el caminito de madera que recorre todo el parque.

 

Disfrutamos de los sonidos, colores y olores del bosque, así como de las vistas de las montañas que emergían delante de nosotros. Nos encantó el paisaje, pero lo más bonito aún estaba por venir...





Pronto comenzamos a atravesar lagos y cascadas. El color del agua era de un azul intenso, y corría libremente por todas partes del bosque. Tanto, que algunas sendas las tenían cortadas por haberse innundado, obligándonos a coger el autobús del parque para poder continuar. Así que cogimos el bus y subimos por una de las bifurcaciones de la carretera, hasta los 2800 m, donde volvimos a ver lagos de colores impresionantes... y vuelta a bajar.






Tomamos la otra bifurcación, y esta vez flipamos con las cascadas.



Y de nuevo con los lagos... ahora acompañados por un tímido sol que comenzaba a hacerse hueco entre las nubes, y terminar quedándose una tarde expléndida, para el placer de nuestros sentidos.





En total pasamos unas 10 h en el parque, la mayor parte del tiempo caminando, aunque tuvimos que coger algún autobús para poder verlo entero en un día. La señalización aquí era excelente (no como en el caótico e indescifrable parque de Zhangjiajie), y las instalaciones para hacer picnic eran estupendas. La gran cantidad de turistas (la mayoría locales), le quitaba un poco de encanto al lugar, pero no por ello deja de ser, sin lugar a dudas, ¡uno de los lugares más preciosos que he visitado en toda mi vida! :-D



INFORMACIÓN PRÁCTICA PARA VIAJEROS

- Transporte: el bus para ir desde Langmusi a Jiuzhaigou es el mismo que cogimos en Lanzhou y nos dejó en Langmusi. Pasa por la carretera principal sobre las 16h y llega a Jiuzhaigou a las 21:15. Nos costó 110¥ por cabeza. A la carretera principal nos acercaron gratis.

- Alojamiento: nos quedamos en Jiuzhaigou family guesthouse (www.jzrjhostel.com, tfno. 0837-7774455). La cama en dormitorio de 4 nos costó 50¥ por noche. La habitación estaba muy bien. Amplia, limpia, con múltiples taquillas, enchufes y luces individuales. Los baños también estaban bien y tenían agua caliente 24h. En recepción tenían ordenadores gratis con conexión a Internet y WiFi en todas las plantas. Localizado a 10 min andando de la entrada del parque y a 25 min de la estación de bus. Si les llamas por teléfono, te recogen gratis en la estación cuando llegas.

- Comida: hay múltiples restaurantes en los alrededores de la guesthouse. También hay tiendecillas donde puedes comprar comida para llevarte picnic al parque nacional, ya que se ve que allí las opciones para comer son escasas y muy caras.

- Otros: el parque nacional de Jiuzhaigou cuesta 220¥ por la entrada válida por 1 día y 90¥ por el uso de los autobuses dentro del parque. Para estudiantes la entrada es la mitad y el bus es gratuito.

martes, 28 de agosto de 2012

Langmusi, entre praderas a 3000 m de altitud

Habiendo decidido prescindir de las grandes ciudades para ver zonas naturales, estaba claro que debíamos dirigirnos a la provincia de Sichuan. Decidimos entrar por el norte de esta provincia, donde la altitud ya comenzaba a hacerse patente, y desde allí ir bajando lentamente por la provincia de Yunnan.

Nuestra primera parada fue Langmusi, un minúsculo pueblo entre las montañas (a unos 3000 m sobre el nivel del mar), en el que la temperatura nocturna nos hizo sentirnos como en casa. La población en esta localidad ya empieza a mostrar rasgos tibetanos, y los paisajes de toda esta zona son totalmente diferentes a los que veníamos viendo anteriormente. Durante el trayecto en autobús, disfrutamos de las vistas de enormes praderas de hierba, con la sombra de las nubes proyectándose entre las montañas y manadas de ovejas y yaks, acompañadas por sus pastores a caballo.

Carretera de llegada a Langmusi
La tarde en que llegamos, lucía un radiante sol y nos recorrimos el pueblo de extremo a extremo acompañados de un frescor muy agradable. La única calle del pueblo, en su final se divide en dos. A la derecha, se cruza un puente y subiendo hacia arriba, se llega a un monasterio budista (el pueblo está lleno de monjes). A la izquierda, continúa la hilera de casas, que están construidas en medio del riachuelo. Éste pasa por delante (en todas las casas has de cruzar un puentecito para entrar en ellas), por detrás, y cuando no están pegadas, también entre las casas. Al final de la calle, se encuentra la entrada al valle, un lugar que nos recomendaron para ir a hacer trekkings.

En este pueblo, además, son famosas las rutas a caballo, acampando para hacer noche en una tienda típica de los pastores nómadas. Otros viajeros nos digeron que allí arriba hacía mucho frío y había que subir bien preparado, con ropa de montaña, cosa que nosotros no llevábamos en la mochila, así que muy a nuestro pesar, al final decidimos prescindir del caballito y planificamos hacer una rutilla a pie por el valle al día siguiente.

Langmusi
Lo que no nos imaginamos es que al día siguiente se levantaría lloviendo a mares y con bastantes menos grados de temperatura que el día anterior, así que nos quedamos en el pueblo leyendo, escribiendo e intercambiando anécdotas con otros viajeros alrededor de una estufa de leña. Estas estufas las tienen en todas las guesthouses y restaurantes, normalmente en el centro de la sala, para que el calor llegue bien a todas partes. Además las tienen siempre llenas de teteras con agua caliente, para que cualquiera que entre se pueda servir con libertad.

Restaurante Leisha
Aunque nos quedamos con la espinita de haber visitado el valle, tampoco estuvo de más tomarnos un día de relax, dados a la vida contemplativa :-)

INFORMACIÓN PRÁCTICA PARA VIAJEROS:

- Transporte: hay muchos trenes al día entre Xian y Lanzhou. Nosotros cogimos el nocturno que sale a las 23:02 y llega a las 07:39. La litera dura en el nivel de más arriba del todo cuesta 164¥ por persona.
Para ir de la estación de tren de Lanzhou a la estación sur de autobuses, cogimos una minivan que nos salió a 5¥ por persona (15-20 min). El bus de Lanzhou a Langmusi salió a las 9:40 y fueron 117,5¥ por persona. Sobre las 16h este bus te deja en un cruce de la carretera a unos 4km de Langmusi y ahí solo te queda hacer autostop hasta el pueblo. Nosotros justo pillamos un minibus que iba para allá, lo paramos y nos cobró 5¥ por persona hasta el pueblo.

- Alojamiento: en Langmusi nos quedamos en el Nomad's Youth Hostel, que está en la calle principal del pueblo, en la acera de la derecha. La cama en dormitorio de 10 personas sale a 30¥ por noche. La habitación es inmensa y las camas están limpias (no puedo decir lo mismo del suelo, que en cualquier lugar del pueblo al que se entre, lo tienen recubierto de una perenne capa de polvillo que viene de la calle, ya que ésta no está asfaltada, sino que es de tierra). El sitio tiene WiFi y sirven cenas en la sala común donde está la recepción, un lugar agradable y calentito donde encontrarse con otros viajeros. Las duchas solo tienen agua caliente a partir de las 19h, que es cuando empieza a caer la noche y el frío, así que encienden la leña de la estufa. Los baños compartidos son, por rotunda unanimidad, lo más asqueroso que hemos encontrado hasta ahora en nuestro viaje :-s. La mayor parte del personal son voluntarios que están por allí de paso; normalmente jóvenes locales que hablan inglés, muy agradables y que se desviven por ayudarte en lo que sea.

- Comida: nos hicimos clientela fija del restaurante Leisha, donde tienen la carta en inglés y también lo hablan con soltura. Está a 1-2 min de nuestro alojamiento, en la misma acera.

domingo, 26 de agosto de 2012

Seguimos rumbo al norte: Xian

Abandonamos Zhangjiajie expectantes por ver cómo sería eso de viajar en litera dura. ¿Habría sobremasificación como en lo vagones de asientos duros? ¿Nos acompañarían en el viaje esa gran variedad de olores como en el anterior tren? Cruzamos los dedos para que no fuera así, pues aún nos esperaban varios trayectos largos en ferrocarril en este país y no sabíamos si podríamos soportar un viaje como el de hacía unos días.

Y efectivamente, la experiencia de la litera fue muchiiiiiiiisimo mejor que la del asiento. Vamos, que viajamos como reyes. Descansamos muy bien y el viaje se pasó volando. Por la mañana hicimos el cambio de tren y aunque ese último tramo si fuimos sentados, lo disfrutamos bastante con los niños del vagón y viendo los paisajes a través de la ventana. ¡Qué bonitas las montañas! ¡Qué bonitos los ríos! Y sobre todo... ¡qué ingente cantidad de puentes y túneles nuevos que están construyendo! o_O

Inciso: en España se oye mucho hablar de que si China está creciendo mucho, que si allí está el futuro, que si menos mal que nos compran la deuda, etc. Pero parece tan lejano... La impresión que me dio a mí aquel día durante el viaje, es de que realmente se nos van a comer en menos que canta un gallo, opinión que se ha ido reforzando a medida que nos hemos ido moviendo. Amigos míos, aceptadme un consejo, si tenéis críos pequeños, ¡apuntadlos a clases de chino!

Pero lo más importante de aquel viaje para nosotros, fue que tuvimos que tomar la importante decisión de hacia dónde continuar. Cuando visitemos Xian, ¿tiramos hacia el este para ver las grandes ciudades del país: Pekin, Shanghai, la gran muralla, etc? ¿O por el contrario tiramos para el oeste hacia las zonas no tan pobladas pero conocidas por sus parajes naturales? No va a dar tiempo a todo, así que (para variar) habrá que dejarse algo en el tintero... y esta vez van a ser las grandes ciudades. Qué le vamos a hacer, ¡somos de pueblo!  ¡Las grandes urbes nos agobian! ;-)

Llegamos a Xian (que por cierto, no es nada pequeña) y sacamos los billetes para dirigirnos en un par de días hacía el oeste del país. Despues buscamos alojamiento para las próximas noches. Y puesto que ya teníamos claro que saldríamos del país vía Kunming, aprovechamos y sacamos ya los billetes de avión para volar, a mediados de Septiembre, a la capital de Myanmar, ya que a este país solo se permite la entrada por vía aérea.

Una vez solucionado el tema billetes, estábamos listos para visitar un poco la ciudad. Como he dicho antes, es bastante grande (más de 3 millones de habitantes), y como aún teníamos dos días enteros para visitarla, simplemente decidimos caminar sin rumbo fijo y a ver qué encontrábamos. Acabamos en el barrio musulmán y lo agradecimos, porque ya empezaba a haber hambre, y allí hay infinidad de opciones para comer :-)

Puestecillo del barrio musulmán
Pero lo que de verdad nos había llevado hasta Xian, eran sus guerreros de terracota. Nos llevó una mañana entera visitarlos y yo personalmente me quedé con una sensación un tanto agridulce después de verlos. Hablando en plata, que me decepcionaron un poquito. No por los guerreros en sí, sino por cómo lo tienen montado, que te deja con ganas de ver más. Son 4 pabellones, numerados del 1 al 4 y nos habían recomendado dejar el 1 para el final, ya que es el que más guerreros tiene. Así que empezamos por el 4, que es tipo museo; te ayuda a situarte en el momento histórico y te explica un poco todo el tema del yacimiento donde se encontraron las estatuas. Luego fuimos a los pabellones 3, 2 y 1, donde están los guerreros, exactamente donde los encontraron. Desde lo alto, cuando la masa de turistas te permite acercarte a la barandilla, se pueden ver las fosas cavadas y las figuras dentro. Pero se ven a tanta distancia que no le permiten a uno saborearlo como le gustaría. ¿Sabíais que estos más de 7000 guerreros tienen todos rasgos faciales diferentes? Es una pena no poder pasear entre ellos para verlos de cerca.



Pabellón 1 de los guerreros de terracota.
De vuelta en la ciudad, esta vez sí que seguimos un poco más la ruta de los lugares pintorescos a ser visitados por todo turista que se precie ;-). Vimos varias de las puertas de la muralla, la "Drum Tower", la "Bell Tower", la mezquita, el barrio musulmán y el Museo de Xian, con la Little Goose Pagoda (a la "Big" no llegamos). Fue un agradable paseo por la ciudad, que a pesar de su tamaño, nos pareció bastante tranquila y ordenada, con amplias avenidas y aceras, y un buen sistema de autobuses públicos.

Drum Tower

Little Goose Pagoda

Museo de Xian
 INFORMACIÓN PRÁCTICA PARA VIAJEROS:

- Transporte: para ir de Zhangjiajie a Xian, hay que coger dos trenes. El primero sale de Zhangjiajie para Ankang a las 17:34 y llega sobre las 7:40. La litera dura cuesta 195¥ si es la más baja, o 187¥ si es la de altura intermedia. El siguiente tren sale de Ankang a las 8:10 y llega a Xian un poco antes de las 13h. El precio del asiento duro es de 36¥.
El bus urbano en Xian cuesta 1¥ (hay que pagarlo exacto, no dan cambio) y el bus para ir a ver los guerreros de terracota (bus 306 que se coge frente a la estación de tren) cuesta 7¥ y tarda unos 75 min.

- Alojamiento: nosotros nos quedamos en el Warriors International Youth Hostel (n°98, Bei Ma Dao Xiang, dentro de la ciudad amurallada, junto a la muralla oeste). Nos salió a 30¥ la cama en dormitorio de 8 personas. El sitio está muy bien. Lo abrieron en Abril de este año y es limpio, amplio, con enchufes y luces individuales en cada cama, así como con taquillas bastante grandes. Tienen restaurante, bar, sala común (con billar), WiFi (que por cierto, funciona fatal), ordenadores con conexión a Internet, servicio de lavandería (10¥/kg) y asistencia para reserva de billetes de avión, tren y/o bus. Además hablan muy bien inglés. La única pega es que hay pocos baños y duchas comunes. Cuando nosotros estuvimos no había casi gente, así que siempre estaban libres y limpios, pero cuando esté lleno, puede ser otro cantar. Para llegar allí desde la estación de tren, hay que coger el bus 103 y bajarse en la octava parada.

- Comida: lo mejor es irse al barrio musulmán y recorrer los puestecillos callejeros. Tienen gran variedad de comida local a muy buen precio. Para los que no puedan vivir sin comida occidental, hay infinidad de McDonalds, KFC y Subways, por toda la ciudad, aunque no sé cómo salen de precio.

- Otros: la entrada para los guerreros de terracota es 150¥ o 75¥ con carnet de estudiante (léase DNI, jeje).

sábado, 25 de agosto de 2012

OffTopic: A la memoria de Whisky

Aún recuerdo el día en que llegó a casa como si fuera ayer. Era fin de semana de puente, así que abandoné Madrid para pasar unos días con la familia en Burgos. Cuando llegué me encontré con un debate abierto entre mi madre y el pequeño de mis hermanos. Resulta que un amigo de Paco había tenido una camada de mastines y los iban a sacrificar si no encontraban a nadie que los adoptara.

- Mamá, voy a ir a por uno.

- Ya te he dicho que yo no quiero un perro en esta casa. Un perro es mucha responsabilidad y da mucho trabajo. ¿Qué pasará con el perro cuando te canses de él? ¿No prefieres un pez, que no hace ruido y solo hay que echarle de comer y cambiarle el agua de vez en cuando?

Los hermanos hacíamos frente común. "Va, mamá, déjale que traiga un perro. Pobrecito, que si no lo van a sacrificar". Pero no había manera de que cediera, así que pusimos en marcha el plan B. "Vamos a traerlo y cuando lo vea, ya no podrá decir que no".

Y eso hicimos. Paco había cumplido los 18 hacía poco, pero aún no tenía carnet, así que me pidió que le acercara al pueblo de su amigo, a una media hora de Burgos. Cuando ya estábamos montados, apareció mi madre, a ver lo que hacíamos y al final se acabó uniendo a la expedición, yo creo que para asegurarse de que no nos lo traíamos ;-)

Llegamos al pueblo y nosotras esperamos en el coche mientras Paco desaparecía con su amigo en el interior de una nave. A los cinco minutos apareció con una bolita blanca y peluda entre los brazos. Una enorme sonrisa la cruzaba la cara de oreja a oreja y los ojillos de brillaban de la emoción. El perrillo estaba para comerselo, era igualito que el del anunció de Scottex, pero siempre me quedará la duda de si mi madre acabó accediendo por lo mono que era el perro o por lo feliz que vio a mi hermano en aquel momento... "Lo voy a llamar Whisky", dijo. Y efectivamente, así lo llamó.

Y con el tiempo, ese cachorrillo de apenas un mes de vida y cinco kilos de peso, se convirtió en un perraco de más de 50kg, bonachón y pachorro; el hermano pequeño que Paco nunca tuvo.

Lamentablemente, el pasado 24 de Agosto, Whisky dejó de estar entre nosotros. Ya no volverá a agitar felizmente el rabo cuando asomemos por encima de la puerta del jardín, ni se pondrá boca arriba según entremos para rascarle la barriga.

¡Parece mentira como la pérdida de un animal puede causar una tristeza tan grande! Whisky, te lloramos en la distancia. Gracias por todo el cariño que nos has dado durante todos estos años. Siempre te recordaremos como uno más de la familia.


Whisky

miércoles, 22 de agosto de 2012

¿Siguiente destino? El que nos depare el sino

Creo que hasta ahora, nunca antes me había parado a pensar en lo inmenso que es este país. Cuanto más investigamos, más sitios queremos visitar, pero ¡está todo taaaan lejos! Así que como en un juego de tetris, hemos tratado de encajar en el plan de ruta nuestra lista de lugares en el limitado período de tiempo que nos concede el visado (30 días).

Según el plan, nuestro siguiente destino tendría que ser Chengdu, así que con esa idea, nos dirigimos a Liuzhou en autobús, para coger un tren nocturno que nos llevara allí. Pero como buenos novatos del país, no contábamos con que todos los trenes a ese destino estuviesen ya llenos para varios días en adelante. Así que volvimos un poco loco al taquillero, que nos fue chequeando uno por uno varios de los lugares de nuestra lista hasta que encontramos hueco en un tren para esa misma tarde. Vamos, que básicamente fue la población china la que eligió a donde y cómo nos dirigiríamos esa noche. And the winner was... ¡Zhangjiajie en asiento duro!

¿Que qué es eso del asiento duro? Pues sin más, un asiento, que está muy duro :-p. Fuera bromas, el asiento duro es la manera más económica de viajar en tren en China. No es tan incómodo como el nombre pueda sugerir, pero si es cierto que para viajar de noche, lo óptimo es hacerlo en litera para poder dormir y descansar. Esta vez no tuvimos suerte, pero aprendimos la lección para las sucesivas. ¿Y cómo fue la experiencia del asiento duro? Pues dura :-p. En cada vagón viajaba muchísima mas gente que asientos había disponibles. El olor del baño innundaba todo el vagón, así como el humo de los cigarros y los variados aromas de los distintos tipos de comida que la gente llevaba encima. ¡Ésto si que no me lo esperaba yo! ¡Con lo alucinada que estaba desde que entramos en China con su nivel de vida! ¡Y ahora van y me plantan un tren Indian-style! La verdad es que el viaje fue una paliza y llegamos totalmente destrozados, pero el destino que visitábamos nos apetecía tanto, que sacamos fuerzas de donde pudimos para arovechar al máximo el día que nos esperaba por delante.

Llegamos a Zhangjiajie a eso de las ocho y pico de la mañana. Lo primero que hicimos, fue comprar los billetes para ir a Xian dentro de un par de días (esta vez en litera) y nos dirigimos a uno de los albergues que habíamos visto en la Lonely Planet. Pero como no contábamos con haber ido a Zhangjiajie tan pronto, aún no nos habíamos descargado el mapa de la ciudad (benditos Google Maps y GPS de la tableta, ¡cuánto se os echa de menos cuando no estáis!), así que ponte tú a pedir indicaciones a un montón de Chinos que no hablan ni palabra de inglés :-s. ¡Qué difícil nos está resultando la comunicación en este país!

Al final conseguimos llegar a la que se suponía era la calle en cuestión, pero ni rastro del albergue. ¡Mira, un hotel! ¡Quizás hablen inglés en la recepción! Entramos a preguntar, pero ni "hello". La pobre mujer se pensaba que queríamos una habitación y al final sin comerlo ni beberlo, ella sola se regateó el precio y nos acabamos quedando de puro agotamiento mental.

Tras una duchita y algo de comer, ya estábamos listos para lo que hasta allí nos había llevado: el parque nacional de Zhangjiajie. El que se supone que inspiró los paisajes del planeta Pandora en la película Avatar. Y la belleza del lugar no nos decepcionó en absoluto.

 

Al día siguiente madrugamos para volver al parque, pero estaba lloviendo a mares y había una densa niebla, por lo que dudamos bastante si merecería la pena ir para volver empapados y no ver nada. Al final nos animamos (ya que estamos aquí, ¡de perdidos al río!) y fue todo un acierto volver a acercarnos. Los mismos paisajes del día anterior a plena solana, cambiaban por completo con la lluvia y la niebla. El aire místico del lugar y la menor cantidad de turistas (99,9% locales), hizo que nos alegrásemos de no habernos quedado en la ciudad.




El tercer día de la entrada, sin embargo, no lo aprovechamos, y eso que el parque tiene rutas para tirarse una semana entera recorriendolo y no terminar de verlo entero. Pero el cansancio acumulado y el tren de 19h que tendríamos que coger esa misma tarde, fueron razones más que suficientes para quedarnos en la ciudad a descansar un poco.

La ciudad, por cierto, no tiene nada interesante que ver. Por no haber, ¡no hay ni turistas occidentales! Eso sí, se come de maravilla. En lo que viene siendo el tema gastronómico, China nos tiene enamorados.

INFORMACIÓN PRÁCTICA PARA VIAJEROS

- Transporte: el bus Yangshuo-Liuzhou sale a las 11:00, 13:30 y 15:30 por 60¥, o a las 6:30 y 16:20 por 49¥. Tarda unas escasas 3h. Para ir a la estación de tren pillamos un tuk-tuk por 10¥. El tren a Zhangjiajie sale a las 21:46 y llega sobre las 8. Nos costó 94¥ a cada uno en asiento duro. Nota: si se desea ir desde Yangshuo a Zhangjiajie (y no a Chengdu, como queríamos nosotros), se ahorra tiempo y dinero yendo a Guilin en bus para coger allí el tren.

- Alojamiento: nos quedamos en Zhangjiajie ciudad, aunque para visitar el parque está más cerca Zhangjiajie pueblo. El hotel se llamaba Chili Hotel (calle Beizheng) y pagamos 100¥ por noche en una habitación doble, bastante amplia, con agua caliente y aire acondicionado. Lo malo fue que no tenían wifi. Se llega cogiendo el bus 6 en la estación de tren y bajandose en la esquina de Jiefang con Beizheng (el cruce se reconoce porque hay un KFC a la izda). Desde el cruce, se sube por Beizheng unos 3-5 min y queda en la acera derecha, como entrando en una pequeña bocacalle.

- Comida: subiendo la misma calle del hotel había varios sitios de comida local a muy buen precio. También hay un local de venta de fruta y en la calle Jiefang (que es perpendicular) hay un supermercado grande.

- Otros: Precio del autobús urbano 1-2¥. Precio del bus hasta la entrada del parque 10¥ (se coge en la estación de bus que queda a la izquierda según se sale de la estación de tren). Precio de la entrada al parque 248¥ (válida para entrar hasta 5 veces en 3 días e incluye el uso de los autobuses verdes dentro del parque).

domingo, 19 de agosto de 2012

Adentrándonos en la China rural: Yangshuo

La manera más rápida y económica de entrar en China desde Hong Kong es a través de la ciudad de Shenzhen, a la que se puede acceder en tren. Una vez allí, cogimos un autobús nocturno con dirección a Yangshuo, donde habíamos leído que existían unos paisajes preciosos. Y efectivamente, ¡las montañas resultaron ser espectaculares! Me recordaron mucho a la bahía de Ha Long pero con río en lugar de mar.

El pueblo de Yangshuo es muy pequeño y tranquilo durante el día. Pero por la noche se encienden las luces de neón y se llenan de gente las calles, bares y restaurantes, mientras la música suena en todos los rincones de la ciudad.

Los alrededores son fácilmente explorables en bicicleta y merece la pena hacer un par de rutillas bordeando un día el río Li, que ataviesa la localidad, y otro día el cercano río Yulong, con su conocido puente del dragón. Ambas rutas, con bañito en el río para referescarnos del sofocante calor.

Alrededores de Yangshuo.
Cruzando el río Yulong en un barquito de bambú.
Además la zona es conocida por sus infinitas paredes para escalar. Y precisamente por ese motivo, acababan de llegar al pueblo Ester y Juanjo, una pareja valenciana con un contrato de seis meses para trabajar como monitores de escalada en una agencia de deportes de aventura. Gracias a ellos tuvimos la ocasión de probar por primera vez en nuestra vida la sensación de trepar por una pared de piedra rodeados de unos paisajes inigualables. ¡Fue toda una experiencia!

Ester y Juanjo
Escaladores en una pared cercana a Yangshuo.
Otro de los "deportes" que descubrimos allí fue el "beer pong". Como habréis podido adivinar al leer el nombre, no es precisamente la actividad más sana que se pueda practicar en Yangshuo, pero sí una de las más divertidas ;-). En la terraza de nuestra guesthouse se organizaban torneos de beer pong cada noche, lo cual suponía una excelente oportunidad para conocer a otros viajeros e intercambiar experiencias con ellos... aunque al día siguiente se te hubiesen olvidado gran parte de ellas, jejeje.

INFORMACIÓN PRÁCTICA PARA VIAJEROS

Hoy estrenamos sección! Inspirados en otros blogs de viajeros que nos han ayudado mucho en la planificación de nuestro viaje, y como homenaje a todos ellos, hemos decidio aportar nuestro granito de arena y de ahora en adelante al final de cada entrada del Blog, añadiremos unos cuantos detalles prácticos para aquellos que vayan a visitar los mismos destinos que nosotros.

- Transporte: el tren de Hong Kong a Shenzhen es la línea East Rail Line. Nosotros lo cogimos en East Tsim Sha Tsui y nos costó 38 hkd por persona. Pasan con mucha frecuencia y tarda algo menos de 1h. El autobús nocturno Shenzhen-Yangshuo lo cogimos con una agencia nada más pasar el control de pasaportes. Fueron 230¥ por persona, salió a las 19:30 y tardó unas 10h. Este bus te deja en una gasolinera a la entrada de la ciudad. Al llegar allí hay taxis y tuk-tuks esperando, pero se puede llegar al centro perfectamente andando.

- Alojamiento: nosotros nos quedamos en el Monkey Jane's Guesthouse. La cama en dormitorio compartido de 6 personas sale a 35¥ la noche. La habitación es un poco pequeña y vieja, pero tiene aire acondicionado, agua caliente y taquillas con llave. En recepción tienen dos ordenadores con Internet configurados para entrar en páginas censuradas en China (facebook, twitter, blogs, etc). También hay WiFi gratis. En la terraza del tejado tienen un bar muy amplio con su mesa de beer pong. Las vistas desde allí son una pasada. La dueña (Monkey Jane) es la primera que se apunta a la fiesta cada noche en esa terraza. En ocasiones ofrece alojamiento y/o comida gratis por trabajar para ella o dar clases de inglés. Para encontrar este sitio hay que ir a la esquina de Xi Jie con Xianqian Jie y meterse por un callejón que hay ahí. Justo a la entrada del callejón comienza a haber carteles anunciando el lugar. Tan solo hay que seguir las indicaciones.

- Comida: fuimos a varios sitios de los que no recuerdo el nombre. Nuestro favorito fue el Claypot (en la calle paralela a Xianqian Jie casi haciendo esquina con Diecui Lu). Es pequeño y casi siempre esta lleno. Se puede comer por menos de 10¥ y las birras de 640 ml cuestan 5¥.

- Otros: el alquiler de una bici por el día entero sale a 10¥; el alquiler de un arnés para escalar a 30¥ y los pies de gato también a 30¥ (lo alquilamos en Spiderman, calle Xianqian Jie; los precios oficiales son algo mayores, pero hay que regatearlo)

jueves, 16 de agosto de 2012

Un cambio radical de aires: Hong Kong

Con una gran pena en el alma, abandonamos Indonesia volando por enésima vez desde el aeropuerto de Surabaya, esta vez con destino internacional. Una escala en Kuala Lumpur de varias horas, daría paso al vuelo que nos llevaría a nuestra siguiente parada; Hong Kong.

Hacía mucho tiempo que no visitábamos una gran ciudad, y aunque no son santo de mi devoción, he de reconocer que la emoción de estar allí me provocaba cierto cosquilleo. Qué gran ciudad!! Cuánto rascacielos y menuda variedad de gentes!!

Nuestra primera experiencia allí fue en la búsqueda de alojamiento. Durante la escala del avión ya habíamos investigamos un poco por internet, sin llegar a reservar nada y nuestras conclusiones entonces fueron dos: la habitación nos iba a salir bien cara y para pagar lo menos posible deberíamos dirigirnos a la Chungking Mansion, famosa entre los mochileros, aunque odiada por todo el mundo... una vez allí entendimos por qué. Tras recorrer varios pisos de la susodicha mansión, preguntando en tropecientos hostales, finalmente desistimos de encontrar un lugar decente y conseguimos negociar una habitación (bastante cutre, la verdad) por un precio no descabellado. Nos confirmaron que podíamos quedarnos dos noches pero que de momento pagasemos solo una, y al día siguiente cuando nos disponíamos a salir a patear la ciudad, nos digeron que si queríamos quedarnos, teníamos que pagar la segunda noche un 50% más cara que el día anterior. ¿Por ese cuchitril? ¡Ni de coña! Así que vuelta a cargar las mochilas y vuelta a iniciar la búsqueda de un lugar donde pasar la noche :-(. Nos salió un pelín más caro de lo previsto, pero estaba bastante mejor que el sitio que acabábamos de dejar.

Aún con este pequeño contratiempo, los dos días enteros que estuvimos en Hong Kong, dieron mucho de sí para visitar la ciudad y disfrutar de su ambiente (especialmente una vez caído el sol). Recorrimos el emblemático paseo de las estrellas en Kowloon, admiramos el espectáculo de luz y sonido del skyline nocturno, cogimos el Star Ferry para cruzar a Hong Kong island, subimos al pico Victoria en el famoso tram, saboreamos la comida hongkonita en el SoHo, y degustamos las primeras cervezas "made in China" en Lan Kwai Fong.

Skyline de Hong Kong desde el paseo de las estrellas.

Ejército de doraemons frente al Puerto de la ciudad.

Vistas de Hong Kong desde el pico Victoria.

Tiene que ser genial vivir en Hong Kong (cobrando un sueldo que te lo permita, claro), pero para un par de viajeros como nosotros, dos días son más que suficientes para empezar a agobiarnos con su tamaño y ritmo incesante de vida. Además, nos morimos de ganas por cruzar ya a China, así que a levantarse temprano y ¡para allá que nos vamos!

domingo, 12 de agosto de 2012

Hasta pronto Indonesia! Ha sido un enorme placer conocerte :-D

Y como todo en esta vida se acaba, nuestro viaje por Indonesia llegó a su final :'(

En estos 25 días hemos visitado templos, volcanes, parques naturales, arrozales, playas, ríos; hemos visto orangutanes, gibones, macacos, monos narigudos, zorros voladores, iguanas, tortugas, estrellas de mar, peces de colores, calamares, corales; hemos viajado en barco, autobús, bemo, moto; hemos trepador, nadado, buceado; hemos asistido a funerales y disfrutado de exquisitos manjares.

Pero sobre todo, hemos conocido a gente maravillosa. Empezando por la gente local y su cálida hospitalidad, y finalizando por esas siete personas que comenzaron siendo desconocidos y ahora podemos llamar sin lugar a duda AMIGOS.

El grupo al completo en el aeropuerto.
 Ana, mi compañera ocasional de habitación. Sigue cultivando esa profunda vida interior. Estoy segura de que el día de mañana acabaremos yendo a visitarte a algún lugar remoto del planeta ;-)

Carlos, que te hemos matao de hambre! Aprovecha la vuelta a casa para comer como dios manda y no olvides lo que te dijo Paco al despedirse, jeje

Bea, no diré lo que todos están esperando que escriba, entre otras cosas porque sufriría censura, jeje. Así que desearte toda la suerte del mundo en tu nuevo proyecto emprendedor y animarte a que des el paso que tú bien sabes este 5 de Septiembre. Que la vida son dos días!

Alberto, te perdiste la fiesta de Lovina, así que como Bilbao está a tiro de piedra de Burgos, habrá que quedar a mi vuelta para el "reloaded". Así de paso celebramos lo bien que va a quedar tu equipo la próxima temporada. Ánimo con ello! Contáis con el mejor entrenador ;-)

Sue, nuestra teacher particular! Contigo da gusto aprender inglés, pero lo mejor que tienes para enseñar es tu forma de ver la vida. Parece que para ti no existieran los vasos medio vacíos; pero tampoco los medio llenos. Para ti, todos los vasos rebosan de esa energía que contagia a cualquier que te tenga cerca. No cambies nunca! Te debo una visita a Barcelona, que tengo que probar tus recetas con picante.

Jesús, mi conductor particular de moto. Incansable formulador de teorías tan descabelladas como acertadas. Fuiste mi único contrincante a la altura jugando al OSO. No se me olvida que me debes la revancha!

Y finalmente David, el artífice de todo esto. El planificador y organizador. El auténtico group leader! Sin ti, todo esto no habría sido posible.

Mil gracias por hacer de este 2012 un verano inolvidable!

P.D: Os dejo un video creado y editado por Alberto para que veaís lo impresionante que es este maravilloso lugar. Veinte minutos que a mí, personalmente, se me quedan cortos. Gracias Alberto ;)

viernes, 10 de agosto de 2012

Islas Gili, un pequeño paraíso de sol y playa

La recta final del viaje se iba acercando, y tras el tute de kilómetros que llevábamos encima, no podíamos abandonar el país sin tirarnos a la bartola en algún lugar alejado de la civilización.

Así que nos dirigimos a las pequeñas islas Gili, junto a la costa oeste de Lombok, y a tan solo 2h en barco (y un buen mareo) desde Bali.

Las islas son 3 (Trawangan, Meno y Air) y en ninguna de ellas existe transporte terrestre a motor. Una vez te deja allí el barco, solo puedes alquilarte una bici o contratar un carrito tirado por caballo hasta el lugar de la isla al que quieras llegar. Aunque la verdad es que las tres son tan pequeñas que puedes rodear su perímetro a pie en tan solo una o dos horas.

De relax en Gili Air
A pesar de su tamaño, la oferta turística es inmensa. Vamos, que viven por y para ello. A pie de playa solo se pueden encontrar bungalows para alojar turistas, restaurantes y agencias de viaje y buceo. Poca cosa más hay allí, así que en temporada alta, cualquier cosa te la cobran a precio de oro.

Nosotros decidimos ir a Gili Air, buscando tranquilidad y descanso. Pasamos un día entero haciendo snorkel, tomando el sol y metiéndonos entre pecho y esplada el mejor pescado que hemos probado desde que comenzamos el viaje. Pero la tranquilidad de esta isla quizás era excesiva para ser nuestros últimos días en el país, en compañía de nuestros nuevos amigos. Así que terminamos pasando las dos últimas noches en Gili Trawangan, la más grande de las tres y donde se suponía que habría una gran marcha nocturna.


Homenajes culinarios en las islas Gili
El ambiente en Gili "T" era sin duda diferente y mucho más animado, pero debido al Ramadán, estaba mucho más apagada de lo que nos hubiese gustado... but no problem! Las dos noches disfrutamos de conciertos en vivo en uno de los que dicen ser el mejor local de música Reggae en Asia. También compartimos risas y anécdotas con un grupo de bilbaínas en un bareto surfero, con su hoguera nocturna en la playa. Nos colamos en una fiesta privada, e hicimos un intento frustrado de bailar con cascos en un "silent bar" al que se les habían acabado los cascos ;-)

Nos encantó el snorkel, la comida, la gente local (siempre de buen rollo e hipersonrientes, creemos que debido a esas "magic mushrums" que nos ofrecían a cada paso que dábamos); pero con lo que yo me quedo de estas islas es con sus puestas de sol. Ninguna cámara del mundo podría captar el misticismo de aquellos baños de color tiñendo el cielo. Cambiante a cada minuto, acompañado siempre de buena música de fondo, y seguido de un inmenso cielo negro estrellado.

Atardecer en Gili Trawangan
Atardecer en Gili Air
Creo que nunca en mi vida había disfrutado tanto mirando al cielo como en este país. Sin duda lo echaré de menos!

lunes, 6 de agosto de 2012

Alberto y Sue, os echamos de menos!

Hay días en los que uno se levanta y desearía poder encontrarse aún dentro de un sueño; de un mal sueño, para ser exactos.
Esto nos ocurrió al despertar en Padangbai, y recibir tristes noticias desde España que obligaron a nuestros amigos Sue y Alberto a interrumpir precipitadamente sus vacaciones y regresar a casa.

Desde aquel momento el viaje no volvió a ser lo mismo. Con su marcha, perdimos al espíritu positivo del grupo y alegría de la huerta. Sue y sus ataques de risa contagiosa; la mejor "abrazadora" del grupo. Y Alberto, nuestro "personal trainner" al que ya no podría volver a dejar tirado por las mañanas para ir a correr!

Chicos, se os echa mucho de menos! Os enviamos mucho ánimo desde este lado del globo y un abrazo enorme para toda la familia.

Alberto y Sue, os echamos de menos :_(

domingo, 5 de agosto de 2012

Bali, tierra de cometas y grandes olas

Nuestro siguiente destino en Indonesia fue la isla de Bali, a la que también llegamos por avión. Como todos sabéis, esta isla es famosa como destino surfero por excelencia, y las platas del sur están plagadas de turistas que llegan allí atraídos por sus olas.

En un intento de huir de las zonas mega-turisticas, decidimos prescindir del sur y aventurarnos durante 4 días en moto, por el centro y costa norte de la isla.

En total, hicimos unos 500 km, siguiendo más o menos las rutas que David había diseñado desde España (link a la ruta)

Comenzamos en Ubud, ciudad bastante turística, pero muy bien ubicada. Y desde allí visitamos varios templos y arrozales.

Arrozales de Cekin
Templo Pura Besakih
También subimos hasta casi Kintamani, para disfrutar de las vistas del volcán Batur y el lago que tiene a su lado.
Lago Tamblingan
Luego bajamos a Padangbai, donde tuvimos nuestro primer dia de playa, con algún que otro revolcón provocado por las enormes olas. Despues Amed, con sus playitas de aguas azules, y mi primera experiencia con el snorkel (una auténtica pasada!). A pocos metros de la orilla disfrutamos de un arrecife de lo mas colorido en corales y peces de todas las formas y tamaños. También vimos un barco hundido de la segunda guerra mundial, y sin tener siquiera que sumergirnos!
Una de las mejores playas para hacer snorkel en Amed
Finalmente Lovina, con sus baños termales y sus conciertos de música en vivo. Y de vuelta para Ubud, no sin antes visitar la región de los grandes lagos.

Todo ello lo vimos acompañados por un cielo continuamente salpicado de enormes cometas durante el día y repleto de estrellas durante la noche.

Tirtagangga
Va a ser que no está tan mal esto de Bali...