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sábado, 30 de marzo de 2013

Para todo hay una primera vez...

... y aunque ya había hecho autostop en el pasado, nunca antes lo había intentado para un trayecto largo. Así que hoy os contaré "mi primera vez" haciendo dedo con el mochilón. Ahí va la historia sobre el viaje que comenzamos haciendo autostop en Chile y en el que terminamos durmiendo en un hospital argentino (:-s):

Tras la despedida de Celia, lo único que teníamos claro Diana y yo era que volveríamos a Bolivia. La duda era si lo haríamo por el mismo camino (de San Pedro yendo a Calama y allí tomando un transporte que nos cruzara la frontera para acabar en Uyuni), o por otro diferente. Las alternativas eran tres:
  1. Avanzando por Chile a Iquique (cruzar por el parque Volcán Isluga)
  2. Avanzando por Chile a Arica (cruzar por el parque Lauca)
  3. Tomando la dirección opuesta hacia Argentina, visitar un poco la región noroeste del país y desde allí subir a Bolivia.
Como habréis deducido por lo que comenté antes, descartamos todas las opciones de Chile (al fin y al cabo suponía "deshacer" camino) y nos acabamos decantando por la alternativa boluda: Argentina. Y como teníamos ganas de aventura (y de ahorrarnos unos dólares), decidimos que lo haríamos en autostop ;-)
Fijamos nuestra meta en la ciudad de Salta. Objetivo no poco ambicioso, pues estamos hablando ni más ni menos que de 700 y pico kilómetros, incluyendo un paso de frontera.

El día comenzó despacio. Antes de abandonar San Pedro, debíamos conseguir el sello de salida del país en nuestros pasaportes, pues la oficina de migraciones chilena se encuentraba en esa ciudad y no en la propia frontera como cabría esperar. Aquel día era Viernes Santo, y a este lado del charco, al igual que en España, la Semana Santa supone gran movilización de gente. La oficina de migraciones chilena, no abría hasta las 8:00 y a esa hora ya había una cola de más de 1h. Así que nos armamos de paciencia y esperamos bajo el frío y con las mochilas a que nos llegara el turno. La tarde antes habíamos intentado que nos sellaran la salida con fecha del día siguiente (algo así como lo que hicimos en Bolivia), pero no nos dejaron. Al menos sí conseguimos que unos ciudadanos argentinos que esperaban para sellar la entrada, nos vendieran pesos a la tasa "extraoficial" (la que usa todo el mundo allí, pues la oficial es un "atraco a mano desaramada").

Al fin nos llegó el turno, y sacamos nuestra mejor sonrisa y la actitud más dicharachera para distraer al funcionario de aduanas y evitar que nos preguntara por el vehículo en el que abandonaríamos el país. ¡Y funcionó! Allí es obligatorio estar registrado en un vehículo o no te sellan. Una respuesta del tipo: vamos en autostop, hubiese supuesto una negativa para salir, como luego nos pasó al entrar en Argentina, pero eso es adelantar los acontecimientos, así que volvamos a la historia ;-).

Conseguimos el sello de salida y caminamos unos 500 m hasta el desvío hacia el paso fronterizo de Jama. Allí aposentamos nuestras mochilas y echamos el cronómetro a andar. Como en la aduana había mucha cola, los vehículos pasaban con cuentagotas, y la mayoría se dirigían al sur, no al este :-s.

Lista y en posición ;-)

Tras 44 minutos exactos de espera, nuestra suerte cambió, ya que Martín y Daniel decidieron parar su camión ante nuestras señas :-). Os podemos llevar hasta el paso de Jama. Ya allí tendréis que continuar con otro, pues nuestro jefe andará pendiente y no deberíamos llevar a nadie en cabina.

El camión de Martín y Daniel :-)
 
Ok, nos sirve. Y ¡alehop!, en un santiamén estábamos arriba y nos habíamos convertido en las reinas del camión. Aquello era enorme. La verdad es que se podía ir hasta tumbado, durmiendo sobre un comodísimo colchón :-).

Las vistas desde dentro del camión

Durante las siguientes 5h y pico avanzamos lentamente; muuuuy lentamente. Con deciros que Daniel se bajaba en marcha, se daba un paseo y se volvía a subir, os podréis imaginar. Para el paso de Jama es todo subida. Hay que atravesar los Andes. El desnivel desde San Pedro son más de 2500 m en altura, y el camión iba cargado con bolas de acero ;-).

Bueno, el caso es que llegamos a Jama, la frontera donde se encuentra migraciones de Argentina. Nuestros amigos nos dejaron unos metros antes de la entrada de turistas y ellos tiraron para el parking de camiones. Entramos y lo primero que nos preguntaron fue que cómo habíamos llegado hasta allá. Ante nuestra respuesta nos indicaron que debíamos hacer los trámites de entrada junto con el vehículo con el que entrábamos:

- ¡Pero hemos entrado caminando!. El camión nos dejó antes de entrar y no vamos a continuar con él.
- Entonces busquen otro vehículo para continuar y vengan a sellar con él.

Oído cocina. Para la zona de camioneros que nos fuimos a ver si otro nos llevaba, pero había muy poco tráfico ese día por ser feriado. Y ninguno de los que estaban iba para Salta :-s. Regresamos a la zona de turismos a ver si había suerte, y aunque una familia chilena accedió a llevarnos, la funcionaria de la aduana no nos dejó porque el vehículo ya estaba "cerrado" en su sistema :'(.
La cosa empezaba a pintar mal. Apenas llegaban vehículos. Los que lo hacían venían llenos. Y nos encontrábamos en medio de la nada: zona semidesértica, cuyo pueblo más cercano estaba a varias horas de distancia en coche. Andar bajo la solana con las mochilas a 4000 y pico metros de altitud no era una opción, así que decidimos dividirnos para abarcar todas las opciones: una se quedaría en la zona de turismos y la otra volvería a la de camiones a ver quién conseguía encontrar transporte.

A todo esto, Daniel nos veía ir y venir, hablar con unos y con otros, y en definitiva, empezar a preocuparnos pues eran ya casi las 17h y quedaban tan sólo un par de horas de luz. Total, que le debimos de dar pena y al final vino a buscarnos y a decirnos que fuésemos con ellos.

- No queremos causaros problemas, de verdad.
- ¿Es un problema para vosotras venir con nosotros?
- En absoluto.
- ¡Pues para adentro!

Nunca supimos si nuestra presencia les costó alguna que otra explicaciones más de lo habitual, pero desde luego que a nosotras nos facilitó enormemente la existencia (¡mil gracias, chicos!).
A partir de ahi, todo fue rodado de nuevo :-). Los paisajes comenzaron a tornarse increíbles y seguimos disfrutando de nuestra privilegiada posición en el camión.

El paisaje una vez en Argentina se volvió mucho más interesante.

Al poco de oscurecer, Daniel se pasó al camión de otro compañero que se estaba quedando dormido, y yo pasé a sustituirle en su labor de copiloto-conversador para que Martín aguantara despierto al volante, pues también comenzaba a notar el cansancio. En realidad todos estábamos reventados. Yo no había dormido más de 3h la noche anterior y en el fondo sólo deseaba el relevo de Diana, que seguía durmiendo a pierna suelta en el colchón ;-).

Sobre las 12:30 de la noche (más de 14h después de habernos recogido) llegamos a Güemes, que era en realidad el destino final del camión. Martín nos indicó dónde quedaba la terminal de omnibus y nos dirigimos allá con idea de recorrer los 40 minutos que nos separaban de Salta, donde teníamos una cama esperando.

Pero no todo podía salirnos bien ese día y cuando fuimos a preguntar por el próximo transporte a Salta, nos digeron que hasta las 4:30 no salía :-s
Ya era tarde para seguir haciendo autostop y estábamos cansadas, así que decidimos buscar alojamiento y pasar la noche en Güemes. Pero ¿recordáis en qué fecha estábamos?. Correcto. En Viernes Santo. Y todos los alojamientos estaban llenos hasta la bandera...

Pueeeeees, o autostop, o buscar un buen banco para dormir. Ambas opciones nos apetecían lo mismo (algo así como nada) y nos parecían casi igual de "peligrosas". La terminal no nos parecían en absoluto un buen lugar para quedarnos dormidas, pues en realidad no disponía más que de unos banquitos frente a los andenes, todo al aire libre. Demasiado ruido y demasiada gente rondando por allí como para no estar con los cuatro ojos sobre las mochilas... ¿qué hacer, entonces?. ¿Qué lugar podíamos encontrar abierto toda la noche y con la gente demasiado (pre)ocupada como para prestarnos atención a nosotras y nuestras mochilas?. Sí, amigos. Habéis adivinado bien. Para el hospital que nos fuimos ;-)

El resto de la historia os la podéis imaginar. Encontramos un rinconcito donde descansar pasandeo totalmente desapercibidas. Y unas horas más tarde estábamos en Salta, dándonos una duchita caliente y  acostándonos a descansar como nos merecíamos.
¡Prueba superada! No ha sido tan difícil. Habrá que repetirlo, jeje. Por el momento, inauguramos marcador:
Diana & Lara 1 - carretera 0 ;-)

domingo, 28 de octubre de 2012

Rumbo a Nepal y primeros días en Pokhara

Y al final llegó el momento de emprender rumbo a un nuevo país. A Silvia y Luis aún les quedaban 5 días antes de regresar a España y aunque el plan inicial era ir a Kathmandu (Nepal), en el último momento decidimos cambiar el destino y dirigirnos a la tranquila ciudad de Pokhara (también Nepal).

El viaje hasta allí fue largo, muy largo. Para ser exactos, tardamos 30h en llegar. Y es que una vez más, sufrimos las consecuencias del (ahora ya empieza a ser un poco cansino) festival.

Cogimos un tren nocturno de 6h30' hasta la ciudad de Gorakhpur, donde pasamos a un autobús para ir a la frontera (Sunauli). En esta ocasión, también nos tocó saltar del tren en marcha (al final le acabamos cogiendo gustillo, jeje) pues pensamos que el tren no se movería del andén al ser la última estación y nos tomamos con calma la salida (hasta que arrancó, claro!).

buenas noches a todos! :-)
La tramitación del visado en la frontera nos llevó un tiempecillo, pues estaba lleno de tours organizados de vietnamitas, chinos y coreanos, así que nos tocó esperar. Pero la espera más larga fue la del único autobús que saldría ese día hasta Pokhara debido al festival.


Total, que nos plantamos en Pokhara a las tres de la mañana y sin un lugar donde caernos muertos, jeje.

Tras -literalmente- aporrear la puerta de varios hoteles/hostales, conseguimos encontrar habitación y descansar unas horas antes de ponernos de nuevo en acción. Y es que el tiempo corría y aún había muchas cosas que queríamos hacer por allí.

parapentistas en Pokhara
Descartamos el rafting, y nos decantamos por un mini-trekking de dos días y una noche, para que Silvia y Luis pudieran disfrutar un poco de las montañas antes de su marcha, y a nosotros nos sirviera como primera toma de contacto antes de nuestro gran trekking.




Fuimos hasta Dhampus, y la verdad es que los paisajes nos dejaron con ganas de seguir recorriendo la zona.




A nuestro regreso, alquilamos unas motos para salir de la ciudad y visitar los alrededores. También tanteamos la opción de hacer parapente, pero al final lo dejamos ya que Silvia no se encontraba del todo bien.


donde va, triunfa! ;-)
Tiempo entonces para las compras y sobre todo para celebrar el 31 cumpleaños de Silvia, donde no faltó ninguna delicatessen de la tierra (jamón serrano -mmmmm qué rico!- olivitas, y hasta cerveza San Miguel!).

felices 31, Silvia!! :-)
Qué pena que a nuestros amigos se les acaba el tiempo y finalmente tengamos que separar caminos. Han sido unos días de risas, bromas, juegos, piques (a mi no me gana nadie! :-p), aventuras e infinidad de anécdotas para recordar. Gracias de corazón por haberos animado a venir con nosotros... y ya sabéis que 2013 (con sus vacaciones) está a la vuelta de la esquina ;-)

joooooo, no os vayáis!! :'(

INFORMACIÓN PRÁCTICA PARAR VIAJEROS

- Transporte: desde Varanasi a Pokhara tomamos varios transportes. Primero un tuktuk a la estación de tren (100 rupias). Luego el tren nocturno (salida 00:40 y llegada a las 6:55; precio por persona en AC3 368 rupias. Después un bus a la frontera con Nepal (Sunauli): 50-70 rupias por persona, salen cada hora y tarda 2h30'. Luego cogimos un bus nocturno desde la frontera a Pokhara (500 rupias nepalis) que tardó el infierno (unas 10h). Una vez en Pokhara, a altas horas de la madrugada, pagamos un taxi al Lake Side por 300 rupias nepalis (a una hora normal y sin festival, sale por unas 150 rupias).

- Alojamiento: la primera noche la pasamos en el Hotel Peace Pokhara (en el lake side, en la calle principal que es perpendicular a la que bordea el lago). Pagamos 600 rupias nepalis por habitación doble con baño y agua caliente. Tenía WiFi. La segunda la pasamos en el "Mountain Village" que estaba recién estrenado (aún andaban pintando y la recepción estaba a medio montar). Las habitaciones geniales, amplias, hiperlimpias, todo a estrenar. Con agua caliente y WiFi. Pagamos 500 rupias por habitación doble con baño privado. A la vuelta del trekking estaban llenos, así que fuimos al de enfrente por el mismo precio (el Holy Shiva) aunque de bastante peor calidad. Paco y yo todavía probaríamos un par de sitios más a la vuelta de nuestro trekking por el Annapurna por estar lleno el Mountain Village. Uno fue el "Silent Peak" (750 rupias por la habitación triple con baño privado y agua caliente; también con WiFi) y el "Village Inn" (de los mismos dueños que el Mountain Village y pegado a éste) por 600 rupias la habitación triple con baño privado y agua caliente; también con WiFi). El personal del Village Inn y Mountain Village (son la misma gente) fueron un encanto. Los datos de contacto: gshyam4@hotmail.com, laurebafamily@gmail.com; tfno. 00977-9856030972, 9846176472.

- Comida: nuestros favoritos por su precio y buena comida fueron el restaurante Lumbini (en la misma calle que el Hotel Peace Pokhara pero más cerca del lago) y el Asian Tea House (en un callejoncito que salía de la calle que bordea el lago).

- Otros: el precio más barato para hacer parapente que encontramos fue en la agencia Arun International Tours & Travels (www.alpstohimalaya.com; info@alpstohimalaya.com; 00977-061-463635) por 4700 rupias nepalis. Está en la calle que bordea el lago.
Las motos se pueden alquilar desde 400 rupias al día, según la "calidad" de la moto.

martes, 29 de mayo de 2012

Para ser conductor de primeeeera … FRENAAAAAA!!!

Ayer os contaba como conseguimos negociar nuestro billete de ida a Laos, pero lo que nos os conté es cómo fue el viaje.

Resulta que la carretera que conecta Thanh Hoa con Sam Neua es como la típica comarcal que cogemos para ir al pueblo, o incluso algo peor. Para empezar, es prácticamente de un solo carril. Sin arcenes, claro. Y en gran parte de su recorrido está medio invadida por pilas de plantas de arroz recién cortadas, o montones del propio grano secándose al sol. El asfalto está lleno de socavones y las curvas son una constante durante todo el camino. Resultado: para hacer un puñado de kms, te tiras prácticamente el día entero.

Según habíamos leído en algún foro, el trayecto hasta la frontera duraba unas 6h. Luego allí se tardaban unos 45 min en pasar los controles de aduanas y gestionar el visado de entrada. El último tramo hasta Sam Neua se completaba con 2 horitas más de viaje.

Pues bien, llevábamos como unas 6h de viaje,cuando al entrar en una curva sin visibilidad, apareció un camión que se dirigía a toda velocidad hacia nosotros. Yo estaba sentada junto a la ventana y pude verlo todo como a cámara lenta. Los dos conductores frenaron al verse, pero no hubo tiempo suficiente para detener los vehículos y el camión acabó impactando de lleno en el lateral de nuestro autobús, tan sólo dos ventanas por delante de la mía. Al verlo venir, mi reacción fue la de protegerme con los brazos y tirarme hacia Verónica que estaba sentada en el lado del pasillo. Recuerdo su cara de susto al oírme gritar y avalanzarme contra ella, que sin saber qué estaba ocurriendo, no pudo sino imitar mis movimientos.

Lo demás pasó muy rápido. Se oyó la colisión y el ruido de cristales rompiéndose. De repente estábamos parados. Miré a mi derecha y la cabina del camión estaba justo a la altura del asiento de detrás del mio. Se ve que tras la colisión, nuestro autobús aún llevaba velocidad suficiente como para avanzar todavía unos cuantos metros saliendose de la carretera e invadiendo la cuneta. Suerte que en este tramo no había precipicio al lado, como en gran parte del camino!


La gente del autobús parecía estar bien. Sorprendentemente todos mantuvieron la calma y fueron bajando poco a poco a la cuneta. Antes de salir (estábamos sentadas casi al final) pudimos ver cómo el camionero también bajaba del camión. Menos mal! Parece que al final no ha habido heridos y se ha quedado todo en un susto.

Bajamos a la cuneta y nos fijamos en una madre que viajaba con 4 niños. El susto aún le duraba en la cara. Tanto ella como los niños estaban cubiertos por un polvillo de cristales y alguno de ellos tenía pequeños cortecitos en las piernas. Me sorprendió que ninguno llorara. Como tenían el pelo lleno de cristalitos, nos pusimos allí las dos manos a la obra a ayudar a quitarselos uno por uno. Parecíamos una auténtica familia de monitos desparasitándose los unos a los otros, como si estuvieramos en un documental de la 2.

notense los pollos en lo alto del autobus ;D

Mientras tanto, la carretera empezaba a colapsarse por otros vehículos que no podían pasar. La gente se puso a hacer llamadas con sus teléfonos móviles y pronto comenzaron a llegar motos para recoger a los viajeros del autobús. Por lo que vimos, en Vietnam, el orden de evacuación en caso de accidente debe de ser: primero mujeres y niños vietnamitas, después pollos y gallinas, y finalmente hombres vietnamitas y extranjeros, jeje.

Fuera bromas, el caso es que varios pasajeros fueron evacuados de allí y el resto permanecimos hasta que llegó la policía de aduanas (estábamos ya casi en la frontera) a sacar fotos y dar parte del accidente. Después de casi 2h de espera, finalmente retiraron el camión del medio de la carretera y el autobús pudo continuar su camino hacia Sam Neua. Esta vez con menos pasajeros y sin varias ventanas en un lateral ;-)