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jueves, 4 de octubre de 2012

Longyi, Thanaka, Betel... y alguna cosilla más.

Esos tres son los elementos que más llaman la atención del turista al poner por primera vez un pie en la antigua Birmania. Y aunque ya os hice una pequeña introducción a ellos nada más llegar a Yangon, hoy que lo abandonamos, casi tres semanas después, os contaré un poquito más acerca de esta tríada ;-)

LONGYI:
Esta es la famosa "falda" que llevan casi todos los hombres. Normalmente suelen ser de cuadros pequeños y lo más interesante es la manera de ponérsela, pues no lleva ningún tipo de cierre. Y además, se pongan como se pongan, se muevan lo que se muevan, nunca se les ven las piernas; dando la impresión de que es una falda-pantalón ;-)
Según nos explicaron, está la manera formal y la manera informal de atarlo. Esto debe ser como lo de las corbatas, que hay varios tipos de nudos, jeje.
En este vídeo, nuestro amigo Tun Tun nos enseña la manera informal de ponérselo. 

THANAKA:
Esta especie de maquillaje que se aplican en la cara, y en ocasiones también en el cuerpo, resulta ser un asombroso tres en uno, con múltiples beneficios: por un lado sirve para adornar, por otro lado para proteger del sol, y finalmente como mascarilla facial, pues te deja la piel de lo más suavecito ;-)
El thanaka proviene del tronco de un árbol, por lo que en los mercados de cualquier pueblo o ciudad, es común encontrarse que venden dichos tronquitos.


La manera de utilizarlo, es frotando el tronco sobre una piedra plana, con ayuda de unas gotitas de agua. El polvo que sale del tronco, junto con el agua, crea una pasta que se aplica con los dedos directamente en la cara.
Los tronquitos y la piedra donde se frotan
Las maneras de extenderlo pueden ser múltiples: se puede hacer de manera uniforme como si fuera una crema; o también limitarse a mejillas, nariz, frente y barbilla; hay personas que lo extienden con un cepillo de dientes y hay otras que se dibujan hojas de árbol o cualquier otra forma, para que quede mas llamativo. Vamos, que hay infinidad de posibilidades!
Además del tronco, también se pueden encontrar botecitos con la pasta aromatizada. Los hay con olor a flores, a limón, y a algunas otras cosillas que ya no recuerdo :-s.
Botes de thanaka aromatizado
La tercera forma en que se puede encontrar, además del tronco genuino y de los botes con la pasta, es simplemente en forma de barra o de pastilla.
Para los que lo estéis dudando, sí, lo confieso, no pude evitar la tentación de comprarme uno, y desde el tercer día en el país, he lucido mi thanaka como una más del lugar ;-)

BETEL:
Éste es el elemento menos "elegante" de los tres y probablemente el más adictivo. Se trata de una especie de tabaco de mascar (aunque no es tabaco) que toman a todas horas, uno tras otro, sin parar.
El proceso de preparación es sencillo, y se necesitan únicamente tres cosas: una hoja de betel, un poco de pasta de lima (en forma de líquido blanco) y el relleno. Según hemos visto en los puestos y mercados, hay varios tipos de elementos a incluir como relleno (sobre todo fruto del betel), que se pueden combinar al gusto, para que sea más o menos fuerte.
Hojas de betel
La pasta/líquido blanco que le untan a la hoja
Eso rojo es el fruto del betel con lo que rellenan las hojas

Se prepara la hoja quitándole el rabito y la punta, se le extiende el líquido blanco con un palito (sobre media hoja aproximadamente), se le pone el relleno, se pliega y para adentro!
La gente lo suele comprar preparado ya, lo venden en bolsitas, o te lo preparan al momento en cualquiera de los puestecillos callejeros que están por todas partes. Aunque hay algunas personas que llevan los componentes por separado y se entretienen en montarlo antes de consumirlo.
Puesto callejero de betel con varias hojas listas para plegarse y consumirse
A la hora de mascarlo, hay que tener en cuenta que no se ha de tragar y es por eso que se pasan el día escupiendo líquido rojo. Según Paco, que al final se lanzó a probarlo, es como "masticar corcho", y sabe a "hoja", aunque no hace más que insistir en que debió de comerlo mal (no sé cómo quiere comerlo, si los birmanos con los que estábamos le dijeron como hacerlo y es solo masticar y escupir!)
El resultado final de todo esto es que acabas con toda la boca roja y los dientes llenos de mierda :-p. Por lo que nos contó un local que no lo consume habitualmente, también debe de dar bastante pelotazo, aunque imagino que eso será en su versión más fuerte, porque Paco dice que no notó nada.
Algo tendrá, eso seguro! Si no, no estaría el país tan llenó de "masquetas", como los hemos empezado a llamar de manera cariñosa ;-)

EL "BOTIJO" BIRMANO:
Otro elemento de la cultura birmana que nos hemos encontrado con frecuencia, es una especie de vasija de barro donde conservar el agua fresquita para beber. Estos botijos se suelen ver en lugares públicos, como templos, estaciones de autobuses, o simplemente a la orilla de la carretera. Casi siempre tienen un vaso colgando cerca para que cualquiera pueda servirse un buen vaso de agua.

Aunque parecía tentador y la gente lo usar con continuamente (garantía de calidad), nosotros nos limitamos siempre a beber agua embotellada, que luego nunca se sabe ;-)

TUPPER:
En Myanmar la gente trata de comer casero, y es por eso que en trenes y autobuses la gente viaje con una tarterita muy típica de allí. Se trata de un contenedor metálico con forma cilíndrica, al que se le pueden ir sumando "pisos" o compartimentos donde transportar distintos platos sin mezclar sus contenidos.
Un monje portando el típico tupper en la estación de tren de Hsipaw

domingo, 16 de septiembre de 2012

Primeras horas en Yangon

En algo menos de dos horas de vuelo desde Kunming, nos plantamos en Yangon. Allí tuvimos que retrasar el reloj una hora y media (hay cuatro horas y media de diferencia con España) por lo que el viaje nos pareció cortísimo ;-).

Nada más salir del aeropuerto, el "efecto sauna" que provocaba el calor húmedo del ambiente nos recordó que habíamos cambiado de país, aunque no fue, ni mucho menos, la única diferencia que notamos respecto a China.

Lo que más nos llamó la atención fue el aspecto de la gente. La mayoría de los hombres aquí visten una especie de falda larga (longyi) y la mayoría de mujeres y niños (aunque también se ve a algún hombre), llevan la cara pintada como con una pasta dorada (thanaka) con distintos niveles de extensión e intensidad.

Pero lo que más destacaría de sus habitantes (y especialmente viniendo de China, como era nuestro caso) es lo risueños que son. Parece gente muy tranquila y desenfadada, siempre dispuesta a ayudar. Y es que, además aquí, prácticamente todo el mundo habla inglés! Lo deben de haber aprendido de la TV por satélite que tienen en los puestos callejeros de comida donde a cualquier hora es fácil ver a gente embobada mirando a la pantalla. Es gracioso, porque estos puestecillos no suelen tener ni techo, ni paredes, pero la pantalla plana de treintaipico pulgadas (cubierta por un tejadillo por si llueve) raramente les falta ;-).

Los vehículos en este país, circulan por la derecha, como en España. Sin embargo, la inmensa mayoría de los coches y autobuses, tienen el volante a la derecha, como si los estuvieran importando directamente de Tailandia, su país vecino, donde se conduce por la izquierda. Tampoco descartamos que sea herencia japonesa, de cuando estuvieron por aquí en la época de la segunda guerra mundial (no me extrañaría nada que los autobuses urbanos fueran de esos tiempos!). La gasolina, asombrosamente, es la más cara que hemos visto en todo el viaje y probablemente en toda nuestra vida: ronda los 4€/L!

Pasear por las calles de Yangon, también es un espectáculo de novedades para nosotros. Lo que más me gustó es que se dediquen a colgar de las paredes de los edificios, plantas de arroz con el grano seco, para atraer y alimentar a los pájaros. Eso hace que siempre haya decenas de ellos revoloteando alrededor. No sabemos con certeza por qué lo hacen, pero empezamos a pensar que sea para cazarlos, pues se ven muchos vendedores ambulantes con jaulas llenas de gorrioncillos y otros pajaritos. 

Espigas de arroz
También cuelgan, de las paredes de sus edificios, largas cuerdas con una pinza en el extremo. Se ve que las usan para subir objetos livianos, de la calle a casa. Sin ir más lejos, en un par de ellas, vimos que lo usaban para subir el periódico ;-)
La calle Mahabandoola de Yangon, con la Sule Paya al fondo

Por la zona en la que más nos movimos (en los alrededores de la Sule Pagoda), había cientos de puestecillos de venta callejera, donde se podía encontrar prácticamente de todo. Abundan los puestos de mandos de televisión y de gafas graduadas o_O. Pero los mejores sin duda, son los puestos donde preparan y venden el extraño tabaco de mascar que todos los hombres toman sin parar y que hace que todos tengan la boca y los dientes rojos. Luego lo escupen al suelo, así que las calles están llenas de manchas rojas allá donde se mire ;-).
Shwedagon Paya, foto de la mega-estupa central

La ciudad de Yangon, no podríamos decir que sea bonita, pero tampoco es tan espantosa como me imaginaba después de haber leído varios foros y blogs. Las calles están sucias y con el suelo nada uniforme; los edificios tampoco se ven precisamente nuevos. Aún así, la ciudad tiene "algo", que no identifico pero que le da un encanto especial. No hay más que salir a la calle, caminando sin rumbo y observando alrededor. Se nota que estamos en un país nuevo, y totalmente diferente a todos los anteriores. Presiento que Burma me va a gustar! :-D

NOTA: debido a las deficientes conexiones a Internet en este país, es difícil cargar fotos. Actualizaremos los posts con más imágenes tan pronto como nos sea posible.

INFORMACIÓN PRÁCTICA PARA VIAJEROS.

- Transporte: del aeropuerto a la ciudad se puede ir en taxi (10000 kyats) o en el autobús 51 (200 kyats), cuya parada está bastante lejos del aeropuerto. Lo mejor es buscar a alguien para compartir el taxi hasta el centro, y cogerlo, no en el propio aeropuerto, sino en la carretera que pasa enfrente, a dos minutos caminando, pues se puede negociar un precio bastante menor. También se puede ir en taxi a la parada del bus (3000 kyats) y allí coger el autobús urbano.

- Alojamiento: nosotros nos quedamos en el Okinawa Guesthouse, en el número 64 de la calle 32; muy cerquita de la Sule Pagoda. El dormitorio compartido nos salió por 7$/persona. Incluye el desayuno, pero no tiene WiFi (en este país, el WiFi es un bien esacaso, jeje). A mi no me pareció demasiado limpio, pero a Paco le gustó el lugar... cuestión de opiniones.

- Comida: basta con caminar un poco por las calles alrededor de la Sule Pagoda para encontrar muchos puestecillos de comida. Eso sí, por la noche, a partir de las 20:30 ya empieza a ser complicado encontrar a alguno que siga funcionando. Se puede comer por medio euro (500 kyats) y normalmente, te acompañan el plato principal con un tazón de sopa y una "tapa" de ensalada, además de con un termo de té verde caliente para beber.

- Otros: la tasa de cambio oficial en el aeropuerto y los bancos de la ciudad es la misma. El día que llegamos el cambio era 1$ = 860 kyats y 1€ = 1110 kyats. En el mercado negro (continuamente se te acerca gente ofreciendote cambiar dinero) se puede conseguir mejor tasa, pero son tantas las historias de estafas que nos han contado, que preferimos no arriesgarnos. La entrada a la famosísima pagoda Shwedagon Paya cuesta 5$ o 4500 kyats.