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jueves, 4 de octubre de 2012

Longyi, Thanaka, Betel... y alguna cosilla más.

Esos tres son los elementos que más llaman la atención del turista al poner por primera vez un pie en la antigua Birmania. Y aunque ya os hice una pequeña introducción a ellos nada más llegar a Yangon, hoy que lo abandonamos, casi tres semanas después, os contaré un poquito más acerca de esta tríada ;-)

LONGYI:
Esta es la famosa "falda" que llevan casi todos los hombres. Normalmente suelen ser de cuadros pequeños y lo más interesante es la manera de ponérsela, pues no lleva ningún tipo de cierre. Y además, se pongan como se pongan, se muevan lo que se muevan, nunca se les ven las piernas; dando la impresión de que es una falda-pantalón ;-)
Según nos explicaron, está la manera formal y la manera informal de atarlo. Esto debe ser como lo de las corbatas, que hay varios tipos de nudos, jeje.
En este vídeo, nuestro amigo Tun Tun nos enseña la manera informal de ponérselo. 

THANAKA:
Esta especie de maquillaje que se aplican en la cara, y en ocasiones también en el cuerpo, resulta ser un asombroso tres en uno, con múltiples beneficios: por un lado sirve para adornar, por otro lado para proteger del sol, y finalmente como mascarilla facial, pues te deja la piel de lo más suavecito ;-)
El thanaka proviene del tronco de un árbol, por lo que en los mercados de cualquier pueblo o ciudad, es común encontrarse que venden dichos tronquitos.


La manera de utilizarlo, es frotando el tronco sobre una piedra plana, con ayuda de unas gotitas de agua. El polvo que sale del tronco, junto con el agua, crea una pasta que se aplica con los dedos directamente en la cara.
Los tronquitos y la piedra donde se frotan
Las maneras de extenderlo pueden ser múltiples: se puede hacer de manera uniforme como si fuera una crema; o también limitarse a mejillas, nariz, frente y barbilla; hay personas que lo extienden con un cepillo de dientes y hay otras que se dibujan hojas de árbol o cualquier otra forma, para que quede mas llamativo. Vamos, que hay infinidad de posibilidades!
Además del tronco, también se pueden encontrar botecitos con la pasta aromatizada. Los hay con olor a flores, a limón, y a algunas otras cosillas que ya no recuerdo :-s.
Botes de thanaka aromatizado
La tercera forma en que se puede encontrar, además del tronco genuino y de los botes con la pasta, es simplemente en forma de barra o de pastilla.
Para los que lo estéis dudando, sí, lo confieso, no pude evitar la tentación de comprarme uno, y desde el tercer día en el país, he lucido mi thanaka como una más del lugar ;-)

BETEL:
Éste es el elemento menos "elegante" de los tres y probablemente el más adictivo. Se trata de una especie de tabaco de mascar (aunque no es tabaco) que toman a todas horas, uno tras otro, sin parar.
El proceso de preparación es sencillo, y se necesitan únicamente tres cosas: una hoja de betel, un poco de pasta de lima (en forma de líquido blanco) y el relleno. Según hemos visto en los puestos y mercados, hay varios tipos de elementos a incluir como relleno (sobre todo fruto del betel), que se pueden combinar al gusto, para que sea más o menos fuerte.
Hojas de betel
La pasta/líquido blanco que le untan a la hoja
Eso rojo es el fruto del betel con lo que rellenan las hojas

Se prepara la hoja quitándole el rabito y la punta, se le extiende el líquido blanco con un palito (sobre media hoja aproximadamente), se le pone el relleno, se pliega y para adentro!
La gente lo suele comprar preparado ya, lo venden en bolsitas, o te lo preparan al momento en cualquiera de los puestecillos callejeros que están por todas partes. Aunque hay algunas personas que llevan los componentes por separado y se entretienen en montarlo antes de consumirlo.
Puesto callejero de betel con varias hojas listas para plegarse y consumirse
A la hora de mascarlo, hay que tener en cuenta que no se ha de tragar y es por eso que se pasan el día escupiendo líquido rojo. Según Paco, que al final se lanzó a probarlo, es como "masticar corcho", y sabe a "hoja", aunque no hace más que insistir en que debió de comerlo mal (no sé cómo quiere comerlo, si los birmanos con los que estábamos le dijeron como hacerlo y es solo masticar y escupir!)
El resultado final de todo esto es que acabas con toda la boca roja y los dientes llenos de mierda :-p. Por lo que nos contó un local que no lo consume habitualmente, también debe de dar bastante pelotazo, aunque imagino que eso será en su versión más fuerte, porque Paco dice que no notó nada.
Algo tendrá, eso seguro! Si no, no estaría el país tan llenó de "masquetas", como los hemos empezado a llamar de manera cariñosa ;-)

EL "BOTIJO" BIRMANO:
Otro elemento de la cultura birmana que nos hemos encontrado con frecuencia, es una especie de vasija de barro donde conservar el agua fresquita para beber. Estos botijos se suelen ver en lugares públicos, como templos, estaciones de autobuses, o simplemente a la orilla de la carretera. Casi siempre tienen un vaso colgando cerca para que cualquiera pueda servirse un buen vaso de agua.

Aunque parecía tentador y la gente lo usar con continuamente (garantía de calidad), nosotros nos limitamos siempre a beber agua embotellada, que luego nunca se sabe ;-)

TUPPER:
En Myanmar la gente trata de comer casero, y es por eso que en trenes y autobuses la gente viaje con una tarterita muy típica de allí. Se trata de un contenedor metálico con forma cilíndrica, al que se le pueden ir sumando "pisos" o compartimentos donde transportar distintos platos sin mezclar sus contenidos.
Un monje portando el típico tupper en la estación de tren de Hsipaw

martes, 2 de octubre de 2012

Chaung Tha, nos vamos a la playa!

Yupiiiiiii! Por fin una tregua a este asfixiante calor!!! :-)
Tras dos semanas de recorrido por Myanmar, no queríamos acabar nuestra visita al país sin conocer sus playas y disfrutar un poco de la fresca. Y una vez que llegamos allí, la pena fue no haber comprado el vuelo de salida del país para unos días más tarde, pues los tres días de relax nos supieron a muy poco :'(

La verdad es que llegar a Chaung Tha fue toda una odisea. Nos costó 3 buses y 24h de trayecto, pero el esfuerzo mereció la pena! Solo el viaje en sí, nos regaló un par de momentos explosión-de-risa-no-puedo-parar_Paco-que-nos-está-mirando-todo-el-mundo!

El primero fue cuando el autobús a Yangon hizo una parada de madrugada en la que se bajó todo el mundo menos yo, que me quedé durmiendo, y fui despertada por una sopa humana con forma de... Paco?! En medio de la parada se desató una tormenta y mientras todo el mundo esperaba a resguardo a que el conductor acercara el autobús al tejadillo donde se refugiaban, Paco decidió ir andando hasta el autobús, lo que le valió acabar empapado hasta los calzoncillos! Sobra decir que el resto del viaje lo hizo en ropa interior y embutido en un saco-sábana que siempre llevamos en la mochila de mano para los viajes largos. Parecía un cruce entre gusano de seda y momia egipcia, envuelto hasta la nariz para evitar tiritar con el frío del aire acondicionado.

El segundo fue cuando, empaquetados en un autobús de cuando Franco era corneta, paramos en medio de la carretera para recoger un cargamento de patos. Menos mal que no nos los metieron dentro, pues allí ya no cabía ni un alfiler, sino que en su lugar, los subieron al techo del autobús. Eso sí, lo hiceron con una técnica totalmente insólita para nosotros. Entre varios hombres, desmontaron la jaula, la subieron al techo y entonces comenzaron a lanzar los patos cual cohetes, uno por uno, al hombre que estaba arriba para que los fuese enjaulando de nuevo. Los graznidos de espanto que lanzaban los pobres animales, acompañados de una pequeña nube de plumas cada vez que uno salía disparado, consiguieron que por un momento se nos olvidara por completo que nosotros mismos parecíamos sardinillas en lata dentro de aquel autobús.

dos sardinillas enlatadas ;-)
nótese el espacio entre asientos y que no se podían bajar las piernas por los sacos de debajo :-p
Y al fin llegamos a Chaung Tha! Desde el primer momento, toda la gente volvió a desvivirse por hacernos sentir como en nuestra propia casa. De verdad que estos birmanos son de lo más agradable que nos hemos cruzado en todo nuestro camino. Ojalá en todos los países fueran así! Éstos además, al enterarse de que éramos españoles, se alegraron de poder darnos una buena noticia, y era que en el mismo hotel, se alojaban dos chicas argentinas con las que podríamos hablar en nuestro propio idioma. Todo al que nos cruzábamos, nos hablaba de ellas, y cuando por fin las conocimos, entendimos por qué. Enamoraditos los tenían a todos!!! Jejeje. Y es que Maru y Flor resultaron ser dos chicas relindas, con las que pasamos muy buenos momentos.
 
Además de Flor y Maru, hubo varias personas más que nos amenizaron la estancia. Recuerdo con especial cariño a un niña de 8 años y a su hermanito de 12, con los que pasamos una mañana entera haciendo castillos de arena y "saltando" olas, mientras las vacas a las que cuidaban pastaban a pocos metros de nosotros en una playa totalmente desierta. También a los personajes que trabajaban en la guesthouse. Siempre tan alegres y tan graciosos, aunque nunca tanto como la noche en que todos se emborracharon. Nos cuidaron taaaaaan bien! Que hasta vinieron a despertarnos por la mañana el día en que partíamos para asegurarse de que no perdíamos el autobús y nos daba tiempo a desayunar. Mr. Paco, it's ten past five, nos gritaban a través de la ventana, desde la calle.

Rosita y Juan (como los bautizamos tras no ser capaces de memorizar sus nombres) jugando a enterrarse en la arena.
Definitivamente son muchos los buenos recuerdos que nos llevamos de este lugar, no solo por las personas con las que compartimos charlas, cervezas, partidas de cartas y baños en la playa, sino también por los paisajes y las hermosas puestas de sol.


INFORMACIÓN PRÁCTICA PARA VIAJEROS

- Transporte: desde Bagan no se puede ir directamente a Chaung Tha. Hay que coger un bus a Yangon (salidas a las 9:00, 9:30, 17:30, 18:00 y 18:30 según la compañía y llegada en unas 10-11h por 11000-13000 kyats, incluyendo pick up en la guesthouse). Te deja en la estación de Aung Min Galar y desde allí hay que coger un pick up compartido a la estación Dagon Ayar, que tarda como 1h. A Chaung Tha solo hay un autobús diario desde Yangon (salida a las 6:00 y llegada a las 13:00, por 10000 kyats). También se puede ir a Pathein (varias salidas al día, tarda 4h por 4500-7500 kyats) y allí coger un bus hasta Chaung Tha (varias salidas al día por 4000-5000 kyats, tarda 2:30h). Para hacer este recorrido, las compañías de autobús piden 3 copias del pasaporte y luego paran en la carretera para los controles policiales a los extranjeros.
El recorrido Chaung Tha - Yangon también es cubierto por un único bus diario (salida a las 6:00, llegada a las 13:00; 10000 kyats) que te deja en Dagon Ayar. Para ir desde allí a la zona de la Sule Pagoda, hay que coger el autobús urbano número 2 (como 1h, 300 kyats/persona).

- Alojamiento: nos quedamos en el Shwe Hin Tha Hotel (tlf. 042-42322, 042-42118, 09 52 00617). Tiene hotel y guesthouse, la segunda por supuesto sale más barata. Pagamos 10$/noche por una habitación doble con baño compartido (por el mismo precio también la tienen con baño privado, pero estaba ocupada). Limpio y con personal muy agradable. Sólo hay electricidad de 18:45 a 22:00h. El WiFi de la recepción es de lejos el mejor WiFi que hemos encontrado en todo Myanmar. También tienen ordenadores con conexión a Internet por 1500 kyats/h.

- Comida: el restaurante y el bar en la playa del hotel sirven gran variedad de platos, pero sale algo caro. Las opciones baratas se encuentran bajando hacía el sur por la carretera que va junto a la playa. Nada más salir de la recepción del hotel, al cruzar la calle, hay uno donde comimos varias veces y que salía bien de precio.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Los templos de Bagan

Para todos a los que os guste visitar templos, en cada país del Sudeste Asiático, tenéis algún lugar donde poder satisfacer vuestras inquietudes. En Camboya, tenemos los archiconocidos templos de Angkor. En Vietnam, su versión enana y bastante mal conservada de My Son. En Tailandia, se puede visitar Ayuthaya y/o Sukhothai. En Indonesia, tenemos los grandiosos Borobudur y Prambanan. Y en Myanmar, como no podía ser menos, también se pueden visitar una infinidad de templos, concentrados en unos pocos km cuadrados en los alrededores de Bagan.

Se trata de unos 4400 templos que se pueden visitar por dentro y en algunos incluso te permiten subir arriba para observar la panorámica del lugar, los amaneceres y las puestas de sol. Es ésto lo que realmente merece la pena en Bagan, puesto que después de tanto templo, por dentro todos te acaban pareciendo iguales.


También está interesante pedalear por los caminos que comunican a las tres "ciudades" de la zona (Old Bagan, New Bagan y Nyaung Oo), así como entre los pequeños pueblos que se asientan en las proximidades del río Ayeyarwaddy.

Campesino arando sus tierra
Entre templo y templo es frecuente cruzarse con rebaños de cabras en medo del camino

 
también hay vacas!


En uno de ellos conocimos a Nyo Nyo, una joven birmana que nos estuvo enseñando el pueblo y nos explicó infinidad de cosas superinteresantes acerca de sus costumbres y modo de vida.

Nyo Nyo cortando hierba que luego utilizan para alimentar a las vacas
La abuela Nyo Nyo fumándose un puro
También fue divertido interactuar con turistas locales cuando, estando a punto de bajar de lo alto de uno de los templos, un autobús entero de birmanos comenzaron a gritarnos para que esperásemos arriba a que ellos subieran, pues querían una "picture together". Nosotros creímos que lo que querían es que les hiciésemos una foto a ellos todos juntos, pero lo que en realidad querían era una foto de cada uno de ellos con nosotros dos. Tras posar durante más de 30 fotos con la misma cara y postura, no pude evitar saludar como la familiar real cuando finalmente nos alejamos del templo dejando atrás a nuestros nuevos amigos ;-)

Pero no todo en Bagan fueron sonrisas durante nuestro paso por allí. Según las estadísticas, entre el 30% y el 50% de la gente sufre "diarrea del viajero" en las dos primeras semanas de iniciar un viaje. Nosotros hemos tenido suerte de estar entre el 50-70% restante, pero no por eso nos hemos librado de sufrirla a posteriori. En mi caso, el último día y medio en Indonesia, estuve un poco "revuelta"; nada que no se arreglase con un fortasec. En el caso de mi hermano, la cosa pintó un poco peor. Estando en Bagan, Paco tuvo unos días de "enamoramiento" del Sr. Roca (por cierto, para el que le interese, la versión asiática de nuestro Sr. Roca, aquí suele tener nombre chino o tailandés :-p), al que no podía dejar de ir a visitar con demasiada frecuencia. Los vómitos y diarrea, le mantuvieron atado a la cama y sin tolerar alimentos durante casi tres días, pero al final todo quedó en un susto y pronto comenzó a devorar como si no hubiese mañana. Lo malo es que ahora, antes de salir de casa, le tengo que llenar bien de piedras los bolsillos, porque se me ha quedado tan flaquillo, que como sople un poco el viento, se lo lleva seguro :-p.

INFORMACIÓN PRÁCTICA PARA VIAJEROS.

- Transporte: reservamos el autobús Mandalay-Bagan (Nyaung Oo) en el hotel de Mandalay. Pagamos 12000 kyats, incluyendo el pick up desde el hotel hasta la estación de bus (7:30). Creo recordar que el trayecto duraba unas 5-6h.

- Alojamiento: de nuevo hicimos caso a nuestra amiga Portuguesa y nos alojamos en el New Wave Guest House (Wet-Kyi-Inn, No.(7)Qr; Bagan -Nyaung Oo Main Road; tfno. 061-60731; www.newwaveguesthouse.com). La habitación doble, con baño privado, y aire acondicionado salió por 10$/noche, incluyendo desayuno. Habitación pequeña pero limpia. Sin WiFi (justo al lado, en el Pyi Sone, hay ordenadores con Internet a 500kyats/h). La lavandería cuesta 200 kyats/ pieza.

- Comida: los restaurantes de alrededor de nuestra guesthouse no son nada del otro mundo, aunque se puede encontrar comida occidental además de la local (precio medio-caro para lo que es Myanmar). Creemos que lo que le sentó mal a Paco fue lo que cenó en el Queen restaurant.

- Otros: la entrada al "Bagan Archaeological Zone" son 10$/10€ y es obligatoria para extranjeros. Si se viaja de noche, llegando de madrugada, la oficina de tickets está cerrada y se entra sin pagar. En teoría, si esto ocurre, te venden la entrada en la guesthouse, pues han de registrar el número de entrada con el check-in, pero en la nuestra no nos las pidieron, así que es posible (y fácil) no pagar la entrada.

- Te alquilan bicis por todo el día en todas partes. En nuestra guesthouse costaban 1500 kyats y tenían 3 cambios de marcha. En Nyaung Oo, la misma bici se puede encontrar por 1000 kyats. Muy recomendable cogerla con cambios, porque se alterna carretera asfaltada con caminos de arena, y una bici de paseo normal puede ser muy incómoda para según que tipo de camino.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Visitando los alrededores de Mandalay

Como ya habréis podido notar en todas las entradas del Blog publicadas desde este país, aquí y en esta época del año, hace un calor INSOPORTABLE!!! Es por eso, que a mitad de viaje, decidimos incluir algún destino de playa para intentar sobrellevar algo mejor las altas temperaturas y la insufrible humedad. Pero para poder encajar la playa en el plan, debíamos recortar de algún otro lado, pues ya teníamos comprados los vuelos de salida del país, y no nos llegaban los días para todo. De modo que la ciudad elegida para ser visitada únicamente de manera fugaz, fue Mandalay.

¿Y por qué Mandalay? Pues básicamente por las opiniones y recomendaciones de otros viajeros, y porque ya sabéis que las ciudades grandes no son santo de nuestra devoción :-s. De hecho, de lo que es la ciudad en sí, visitamos bien poco, y en su lugar, optamos por alquilar una moto y recorrer los alrededores: Sagaing, Inwa y Amarapura.

Sagaing y su famosa colina ofrecen al viajero una gran cantidad de monasterios y templos budistas, así como unas bonitas vistas de Mandalay y Amarapura desde la orilla opuesta del río Ayeyarwady. Allí conocimos a un monje encantador que nos invitó a desayunar en uno de los monasterios y que nos enseñó hasta el último rincón de éste.
Padamyazedi Pagoda, en la colina de Sgain.
Vistas del río Ayeyarwady desde la Soon Oo Pon Nya Shin Pagoda
Después tiramos hacia Inwa (también llamada Ava) y tras montarnos nosotros y la moto en una barca para cruzar el río, llegamos a esta especie de pueblo antiguo donde abundan los carros tirados por caballos. Dentro y fuera de su muralla, pudimos seguir visitando templos y monasterios. Pero lo más bonito es, sin duda, conducir por los caminos, ver los paisajes, y cruzarse con la gente. Aquí todo el mundo te saluda, y hasta los niños corren detrás de la moto para chocarte la mano ;-)
Cruzando el río con la moto, camino de Inwa
Metiendonos por los caminos en Inwa
Ya para el atardecer, fuimos al famoso puente de U Bein, en Amarapura. Aquí suelen venir los turistas y los locales para ver la puesta de sol, y la verdad es que merece la pena verla. También está curioso ver cómo se llenan los bordes del puente de pescadores. Aunque los más graciosos son los que pescan desde dentro del agua. Según nos explicó un hombre de Mandalay, se meten dentro para remover el fondo con los pies y así conseguir que salgan los peces que viven lejos de la superficie. A estos pescadores solo se les ve la cabecita sobresaliendo, la caña y una botella de plástico que flota a su lado. Ésta la utilizan para atar un cabo donde amarran a los peces que han pescado y mantenerlos así a flote mientras continúan pescando.
Atardecer en el puente U Bein
Pescadores dentro del lago Taungthaman
Pescadores sobre el puente
Parece que la tarde se ha dado bien ;-)
Y así acabó nuestro único día en Mandalay, coronado por una Myanmar Beer, que nos tomamos junto a un grupo de españoles que estaban disfrutando de un viaje organizado por el país. Desde aquí les mandamos un saludo y les deseamos una no muy traumática reincorporación a la vida laboral ;-)


INFORMACIÓN PRÁCTICA PARA VIAJEROS.

- Transporte: ver "Ésto no es un tren; ¡es una montaña rusa!"

- Alojamiento: por recomendación de una chica portuguesa que conocimos en Hsipaw, nos quedamos en el Garden Hotel (No. 174, calle 83, entre las calles 24 y 25; tfno. 02-31884; email: gardenhotelmdy@gmail.com). La habitación doble con baño compartido y ventilador nos costó 14$/noche. También tienen con baño propio y aire acondicionado por mayor precio. Incluye el desayuno (café o té, fruta, dos tostadas y huevo) y tienen WiFi en la zona de la recepción. Sorprendentemente los baños (compartidos) estaban más limpios que la habitación. En ésta, parecía que no habían limpiado el suelo desde que se construyó el hotel. Al menos las sábanas parecían limpias, aunque no puedo decir lo mismo de las toallas :-s

- Comida: en la misma calle 83, entre las calles 25 y 26, bajando desde el hotel en la acera izquierda hay un restaurante (creo que se llamaba Mann o algo así) donde se come bastante bien por precio medio. Para comer barato, en la esquina de la 82 con la 27 hay un par de puestos callejeros a rebosar de gente, donde uno sale rodando por poco dinero. De postre, sirven muy buenos helados (y también batidos) enfrente del Mann (creo que se llama Nylon).

- Otros: para ver los alrededores de Mandalay, se puede alquilar una moto por unos 8000-10000 kyats. Las alquilan en el propio hotel o en lugares como el Mr. Jerry's (junto al sitio de los helados/batidos). Con 2-3L de gasolina (botella de 1L en stand callejero por 1000-1200 kyats) se tiene para todo el día. También se puede contratar a un conductor de moto que te hace la ruta típica de lugares de no-pago, incluyéndote en el precio la gasolina. A nosotros nos apetecía hacerlo por nuestra cuenta, pero se nos acercaron un par de conductores que nos ofrecían llevarnos a los dos por 10.000 kyats (sale incluso más barato que hacerlo por libre). La entrada combinada para los principales lugares turísticos cuesta 10$.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Ésto no es un tren, ¡es una montaña rusa!

Esas fueron las palabras exactas que pronunció Paco cuando se puso en marcha el tren que nos llevaría desde Hsipaw hasta Pyin Oo Lwin.
Estación de Hsipaw
La primera hora y media de viaje fue bastante tranquila. El tren iba prácticamente vacío. La velocidad era lenta, pero aún así, los meneos a derecha e izquierda eran muy pronunciados. Tanto que las puertas de salida a las vías, al final del vagón, no hacían más que abrirse y cerrarse con violencia. Las ventanas iban todas abiertas, y el ambiente estaba impregnado de un fuerte olor a hierba recién cortada. El aroma provenía de las plantas que crecen junto a las vías y que invaden parte de estas. La cercanía es tal, que al pasar el tren e impactar con ellas, es frecuente que alguna hoja o ramita acabe cortándose y salte dentro del vagón.
Montada en el tren, cuando aún iba medio vacío.


Pasado el primer tramo, llegamos a Kyaukme. Nada más parar, comenzó a subir gente que se apelotonaba junto a las ventanillas para ir recogiendo paquetes que iban apilando en el pasillo del tren. La actividad era frenética, y en un plis plas el tren se llenó de vida y entretenimiento. Los vendedores ambulantes no hacían más que pasar, esquivando sacos, cestos y cajas a cada paso que daban. Y hasta un estudiante de 17 años se subió al tren para practicar inglés con nosotros (todos los días se sube, durante los 20 min que dura la parada, en busca de extranjeros con los que conversar, jeje).

Enfrente de nosotros se sentó una pareja joven, y al otro lado cuatro mujeres de mediana edad. A los seis debimos de resultarles de lo más interesante pues, a pesar de no hablar inglés, buscaban continuamente interaccionar con nosotros. Primero las señoras de al lado se pusieron a pelar pomelos y a pasarnos unos gajos para que los probaramos. Luego la pareja de enfrente compraron unas limonadas a un vendedor ambulante (por cierto, te las sirven en una bolsita de plastico, con una pajita) y pidieron una de más para que nosotros también tuviésemos. Nosotros sacamos las pipas que habíamos comprado la tarde antes y comenzamos a repartir puñados a todo el mundo. El chico de la pareja, entonces, sacó la cosa rara esa que mascan sin parar (el betel, sobre el que escribiré un post dentro de poco) y nos ofreció a ambos. Esta vez rechazamos la oferta; no sé si estamos preparados para probarlo después de haber hablado con varios birmanos sobre sus efectos... aunque ya veremos de aquí a que abandonemos el país ;-)

Pronto el traqueteo lateral del tren se convirtió en una sucesión continua de saltitos, de arriba a abajo. Y al minuto comenzó a pasar una chica con una botellita de plástico llena como de un polvo gris-verdoso. La gente ponía la mano, y la chica les echaba un chorretón de polvo a través de los agujeritos practicados en el tapón de la botella. A continuación se chupaban el dedo índice, lo mojaban en el polvo, y se lo depositaban en la lengua. No debía de saber muy bien, por las caras que ponían, pero todos se lo tomaban. Ante nuestras caras de asombro, se señalaban la barriga y hacían gestos de mareo, como queriendo indicar que con los "polvitos mágicos" no se marearían y se les estabilizaría el estómago. ¡Qué ignorante me siento! No ¡tengo ni idea de qué podía ser aquello!

Después llegó la hora de comer, y la gente local comenzó a sacar la comida que traía preparada de casa en unas tarteras cilíndricas de metal, que se llevan mucho por aquí. Nuestra parejita había preparado unos manjares deliciosos y que por supuesto nos dieron a probar. A todo esto, los vendedores ambulantes, que no dejaban de pasar, cambiaron los snacks por pinchos de carne, noodles, arroz servido en hoja de palma, etc. ¡Aquello parecía un picnic familiar en toda regla!

Y entonces llegó el viaducto. Ese que aparece en todas las guías de viaje y único(?) motivo por el cuál este tren lleva occidentales de vez en cuando. Esta enorme obra de ingeniería civil atraviesa una espectacular garganta, que a mi personalmente me puso los ovarios de corbata. ¡Ahora sí que me parecía estar en una montaña rusa! Y no precisamente por la velocidad (no creo que fuésemos a más de 5 km/h) o el movimiento del vagón. Me lo pareció por esa sensación de "inseguridad" que provoca ir sobre una estructura de raíles que parece construida con palillos de dientes :-s.
Viaducto de Gokteik
 Tras el viaducto, aún tuvimos viaje por algunas horas más, con alguna que otra anécdota. La más divertida para Paco, que no para mí, fue cuando aproveché una parada para ir al baño y la gente que subió, apiló todos los sacos que traían delante de la puerta. Fue todo un show cuando intenté salir y vi que la puerta no se abría :-(. Tardaron en oír mis golpes y en despejarme la salida lo que me pareció una eternidad, aunque no debieron de ser ni cinco minutos.

Llegamos a Pyin Oo Lwin y aún nos esperaban varias horas más hasta Mandalay, pero este último tramo decidimos hacerlo por carretera para ahorrarnos tres horitas de viaje. En la misma estación de tren encontramos pick up para compartir con varios locales y que también resultó ser toda una experiencia. Me sentía como los componentes del equipo A, en la parte trasera de una camioneta, llena de gente y equipajes. La pena es que se nos hubiese muerto la batería de la cámara varias horas atrás, porque la verdad es que la estampa merecía haber sido inmortalizada!

INFORMACIÓN PRÁCTICA PARA VIAJEROS.

- Transporte: sólo hay un tren al día desde Hsipaw hacia Mandalay y viceversa. En teoría sale a las 9:40, pero salió con media hora de retraso. Los horarios de las paradas en ambos sentidos y los precios de los distintos trayectos desde Hsipaw se pueden ver en esta foto. Por el pick up de Pyin Oo Lwin a Mandalay pagamos 1500 kyats/persona y tardamos unas dos horas en llegar. Te deja en la esquina de la calle 85 con la 31, a 5-10 min andando de la zona de guesthouses.
Horarios y precios (Septiembre 2012)

sábado, 22 de septiembre de 2012

De caminatas por Hsipaw

Tres días hemos estado en este pueblo. Y es que aquí se está rebien. Es el ambiente relajado y familiar lo que nos ha hecho quedarnos más de lo inicialmente previsto. ¿Sabéis esos veranos de la infancia cuando uno se iba al pueblo? Pues aquí es igual; como si todos nos conociésemos de toda la vida. Si es que esta gente es de lo más amable y agradable.

El pueblo es pequeñito; cuatro calles, como quien dice. Lo más destacable quizás sea el mercado, donde hay mucha vidilla.
Mercado de Hsipaw. El niño no está en venta ;-)
Y el máximo ambiente lo dan los monjes cuando se ponen a cantar. El resto del tiempo, a cualquier hora del día, los ves peregrinando por las calles, recolectando comida y donaciones. Se ven muchas más mujeres y niños (visten de rosa) que hombres (visten de rojo), lo cuál me llama la atención si lo comparo, por ejemplo, con Tailandia o Laos.
Monjes en formación antes de salir a recoger donativos.
Los alrededores del pueblo ofrecen agradables paseos para experimentar en primera persona cómo se desenvuelve la vida rural birmana. Abundan los pozos, presentes casi en cada casa (algo que, en lo que llevamos de viaje, no había visto más que de manera esporádica). Además aquí destaca el cultivo del maíz; mucho más que el del omnipresente arroz de sus países vecinos. También se ven palmeras. El clima es muuuuy cálido y húmedo, y me llama la atención el manto casi continuo de vegetación. Las típicas plantas trepadoras que se ven en España cubriendo verjas y vallas, aquí crecen de manera salvaje colonizando todo lo que pillan alrededor. Recubren tanto los troncos de los árboles, como los espacios que hay entre ellos. ¡Se ve todo muy verde!
Casa con pozo y la pasarela para llegar hasta él cuando el suelo está encharcado
Campesino a lomos de su buey :-D
Maíz secándose al sol
¡¿Veis que verde se ve todo?!
En medio del campo :-)

En las cercanías, también hay una cascada, donde uno se puede bañar y refrescarse tras la hora y media de caminata que se tarda en llegar. Encontrarla sin guía puede suponer algo más de tiempo (nosotros nos perdimos un par de veces) pues las referencias que pintan en los mapas de las guesthouses son un poco, no sé, ¿cómo diría yo?... ah sí, ¡inexistentes! O al menos nosotros no fuimos capaces de reconocer ninguna. De todos modos, con ir preguntando a los campesinos "waterfall?", enseguida te sonríen y te señalan el camino con la mano.
Camino de la cascada
Cascada de Nam Tok
Lo único que le cambiaría yo a este lugar es el calor infernal. Pero eso se soluciona fácilmente con venir en Diciembre/Enero, en lugar de en esta época del año. ¡Así que ya sabéis! Si algún día os lanzáis a la aventura del país birmano, no lo hagáis cuando el sol aprieta o acabaréis como nosotros: casi convertidos en dos buhillos, que se esconden durante el día, para salir a la calle cuando cae el sol y corre el airecillo.



INFORMACIÓN PRÁCTICA PARA VIAJEROS

- Transporte: en el propio hotel de Inle reservan autobuses a los destinos más turísticos de Myanmar. Allí reservamos el bus a Hsipaw, que sale a las 14:00 del cruce de Shwenyaung (salió 1h tarde) y llega a Hsipaw sobre las 5:00 de la mañana (con 3 paradas). Nos costó 17000 kyats y como en el anterior bus, nos dieron una botellita de agua y un set de higiene (toallita húmeda, cepillo y pasta de dientes).

- Alojamiento: en Hsipaw nos quedamos en Nam Khae Mao (No. 134, Bogyoke Rd; Tel.+ 95-82-80077; email: namkhaemaoguesthouse@gmail.com) por 12$ la habitación doble, con baño compartido, desayuno y WiFi de 6:00 a 1:30 (solo va a una velocidad aceptable de 23:30 a 1:30 y de 6:00 a 7:00). Amplio, limpio y con personal muy amigable. Uno de los chicos que trabaja aquí chapurrea bastante español. Proporcionan mapas de la zona e información para hacer trekkings.

- Comida: hay muchos sitios por todo el pueblo donde poder comer. El que más nos gustó en relación calidad/cantidad-precio, fue un restaurante "chino" con comida local localizado en la calle que va por detrás de la guesthouse hacia el mercado, en la acera izquierda. La comida también está muy bien (sobre todo la cerveza de barril) en el famoso Mr. Food, de la calle principal.

- Otros: se pueden alquilar bicicletas todo el día por 2000 kyats, o contratar un guía para hacer trekkings por 5000 kyats/persona.